
Estados Unidos lanzó este viernes una nueva ofensiva contra Irán, en la que bombardeó cinco puentes, una estación de tren y otras infraestructuras estratégicas en la ciudad portuaria de Bandar Khamir, al sur del país.
Según la agencia estatal iraní IRNA, los ataques dejaron al menos siete personas fallecidas.
La operación forma parte de la sexta jornada consecutiva de bombardeos estadounidenses contra territorio iraní. Además de los puentes, la ofensiva alcanzó el aeropuerto de Iranshahr y otras instalaciones, en medio de la estrategia impulsada por el presidente Donald Trump para presionar a Teherán a negociar y poner fin al bloqueo del estrecho de Ormuz.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán lanzó ataques contra instalaciones estadounidenses en la región, incluyendo la base de Al-Tanf, en Siria.
También se reportaron proyectiles dirigidos hacia Qatar, Jordania, Bahréin y Kuwait, donde varios fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea sin provocar daños de gran magnitud.
La escalada militar continúa afectando el comercio internacional de energía. El tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz se redujo considerablemente, mientras los precios del petróleo registraron nuevos incrementos. Pese al conflicto, la Casa Blanca sostuvo que Irán mantiene interés en alcanzar un acuerdo diplomático.