
La crisis de empleabilidad en el territorio nacional alcanza niveles alarmantes al afectar de forma sistemática tanto a los nuevos profesionales como a la mano de obra experimentada. La dirigente sindical de la zona norte, Evangelina Argueta, reveló que más de 1.5 millones de hondureños se encuentran actualmente desocupados o en condiciones de subempleo. Esta contracción del mercado laboral se ha agudizado de forma drástica en los últimos meses tras el cierre masivo de operaciones en el sector de la maquila textil y manufacturera.
Una de las principales problemáticas denunciadas por el sector obrero es la persistente discriminación por motivos de edad que impera en los procesos de reclutamiento del sector privado. Según Argueta, las personas que superan los 35 o 40 años enfrentan barreras casi insuperables para reincorporarse a la actividad productiva formal una vez que pierden su plaza laboral. Este fenómeno condena a miles de jefes de hogar a la informalidad económica, limitando su capacidad de sustento familiar en un entorno de alta inflación.