
El desenlace de los dieciseisavos de final del campeonato del mundo dejó una de las batallas más niveladas y emotivas de la competición en suelo estadounidense. Una infortunada acción defensiva de Diney Borges, provocada por un frentazo de Cristian Romero tras un cobro de esquina de Lionel Messi, quebró la paridad definitiva en el tiempo suplementario. De esta manera, el representativo de Argentina aseguró su presencia en la ronda de octavos de final mediante un ajustado tres a dos frente a Cabo Verde.
El desarrollo del juego ofreció matices de altísimo nivel técnico para los espectadores que abarrotaron el recinto deportivo. El astro Lionel Messi inauguró el tablero electrónico mediante una recepción orientada de alta factura estética, alcanzando así su vigésima anotación en las citas mundialistas. No obstante, el conjunto insular demostró su personalidad en la segunda mitad al emparejar el duelo y forzar una prórroga donde Sidny Cabral firmó una joya de gol que compite por ser la mejor ejecución del certamen.
Por otra parte, la participación del cuadro africano en su debut mundialista concluyó con una dignidad incuestionable tras jugarle de igual a igual a tres potencias históricas del balompié. Los denominados «Tiburones Azules» se marchan de la justa internacional sin registrar caídas durante el tiempo reglamentario de los noventa minutos en toda su campaña. Su propuesta táctica inicial sorprendió a la escuadra sudamericana al disputarle la posesión de la pelota de manera audaz y ordenada durante los primeros compases del cotejo. Asimismo, el arquero Josimar Évora Dias, conocido deportivamente como Vozinha, consolidó su estatus de figura del torneo al enfriar la presión de los atacantes argentinos con arriesgadas salidas con los pies.