
La Copa del Mundo de la FIFA vivió una de sus jornadas más memorables y cargadas de dramatismo en la historia de las fases de eliminación directa.
La selección de Portugal selló su clasificación a los octavos de final del torneo tras derrotar por dos goles a uno a su similar de Croacia en un enfrentamiento que combinó un alto voltaje futbolístico con un profundo componente emocional, pues el plantel luso saltó al terreno de juego portando brazaletes en homenaje a la memoria de Diogo Jota y su hermano al cumplirse un año de su trágico fallecimiento.
El combinado dirigido por el estratega español Roberto Martínez supo contrarrestar la adversidad en la segunda mitad y ahora deberá concentrar sus esfuerzos tácticos para encarar un Clásico Ibérico de máxima exigencia frente a España.