
El descontento entre los habitantes de La Guaira continúa en aumento, mientras numerosos afectados consideran que la respuesta de las autoridades no ha estado a la altura de la magnitud del desastre provocado por los recientes terremotos.
Aunque la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que más de 14,000 integrantes de las fuerzas militares y de seguridad fueron desplegados en la región y que el acceso a las zonas afectadas permanece restringido mediante permisos especiales para facilitar las operaciones de emergencia, varios residentes sostienen que el apoyo recibido ha sido limitado.
Vecinos que participan en las labores de búsqueda y remoción de escombros aseguran que han tenido que asumir gran parte de los trabajos por cuenta propia. Uno de ellos, Yeison Marcano, expresó su inconformidad al afirmar que algunos funcionarios llegaron al lugar, permanecieron por poco tiempo y luego se retiraron sin integrarse a las tareas de rescate.

La tensión aumentó cuando un grupo de pobladores impidió la salida de una excavadora de una zona afectada por el colapso de edificaciones. Según los testimonios, la maquinaria era retirada después de que personal estatal visitara el sitio, lo que generó reclamos de los vecinos, quienes exigían que el equipo permaneciera para continuar con la búsqueda de posibles sobrevivientes y la remoción de escombros.