
Un pacto de estrategia y reflejos en territorio norteamericano. Las selecciones de Japón y Suecia igualaron 1-1 en el Estadio de Dallas durante la tercera jornada del Grupo F, un resultado que le sonríe a ambos combinados al asegurar de manera matemática su boleto a los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo, dejando en el camino cualquier fantasma de eliminación temprana.
El encuentro se caracterizó por una dosificación táctica donde las ráfagas de peligro llegaron a cuentagotas. Los nipones dominaron el tramo final de la primera mitad, mientras que los escandinavos respondieron en el complemento, derivando en dos anotaciones que cayeron a contramano del trámite del juego.
Los arqueros dictaron la sentencia y Potter respira: Más allá de los goles, el protagonismo del choque en Texas se trasladó de forma directa a las porterías, donde los guardametas se vistieron de héroes El candado de Zetterström: El portero sueco Jacob Widell Zetterström sostuvo a su equipo en la primera parte al contener un remate bajo de Keito Nakamura que llevaba sello de gol. Una derrota habría obligado a los dirigidos por Graham Potter a depender de milagrosos criterios de desempate con solo 3 unidades.
La muralla de Suzuki: En el epílogo del encuentro, el guardameta japonés Zion Suzuki salvó el liderato y el honor de los suyos en el tiempo de descuento, desactivando de forma espectacular dos disparos con etiqueta de gol por parte de Anthony Elanga y Alexander Isak.
Prueba de fuego para Moriyasu: El planteamiento de Hajime Moriyasu dosificó su habitual juego de posesión y vértigo. Sin embargo, de cara al cruce de máxima exigencia que tendrán ante Brasil, los asiáticos están