
La jerarquía europea se impuso sin contratiempos en la jornada definitiva de la fase de grupos. La selección de Países Bajos, dirigida por Ronald Koeman, derrotó con solvencia 1-3 a su similar de Túnez, asegurando el liderato absoluto del Grupo F y sepultando las aspiraciones del conjunto norafricano, que se despide de la Copa del Mundo firmando una de las actuaciones más grises e inoperantes de su historia futbolística.
A pesar de que el encuadre lucía equilibrado en la previa, el bajo nivel competitivo de las Águilas de Cartago facilitó el trámite para una «Naranja Mecánica» que resolvió el compromiso en el primer cuarto de hora del partido.
Quince minutos de contundencia y la carrera por el goleo El planteamiento táctico de Koeman encontró frutos inmediatos debido a los severos desajustes defensivos del combinado africano.
Quince minutos de contundencia y la carrera por el goleo
El planteamiento táctico de Koeman encontró frutos inmediatos debido a los severos desajustes defensivos del combinado africano:
- El infortunio inicial: La pizarra se abrió de manera prematura e inexplicable tras un autogol de la zaga tunecina, que rompió cualquier planificación táctica del cuadro dirigido por el norte de África.
- El olfato de Brobbey: Al minuto 15, el delantero Brian Brobbey amplió la ventaja a 0-2, firmando su tercer gol de la competición y consolidándose en la parte alta de la tabla de goleadores como serio aspirante al pichichi del torneo.
- Sentencia final: Aunque Túnez logró descontar y maquillar el marcador en la segunda mitad bajo un ritmo de juego semilento, el defensor central Jan Paul van Hecke apareció en el área para decretar el 1-3 definitivo, devolviendo la tranquilidad al banquillo europeo.