
Un convenio entre la Secretaría de Desarrollo Social y una fundación privada permitirá ampliar la atención a personas con discapacidad en más de 100 comunidades vulnerables de Honduras, mediante programas de salud, ayudas técnicas y procesos de carnetización.
La iniciativa contempla la entrega de sillas de ruedas, bastones, andadores y otros dispositivos de movilidad, además de jornadas de atención médica y acciones de detección temprana de discapacidades en zonas rurales de dos departamentos del país.
Las autoridades estiman que en Honduras más de 300 mil personas viven con alguna discapacidad, aunque organizaciones de derechos humanos calculan que la cifra real podría superar el millón, con mayor impacto en comunidades con acceso limitado a servicios básicos.
El programa será ejecutado en centros de salud comunitarios de la zona sur y contará con mecanismos de supervisión y auditoría para garantizar la transparencia en la entrega de las ayudas y el alcance de los beneficiarios.