
La Empresa Nacional de Energía Eléctrica hasta antes de 2006, era una empresa que se sostenía, tanto en sus necesidades económicas como en su capacidad de generar la corriente que demandaba el país para mantener el ritmo de crecimiento. Cuando el gobierno de Mel Zelaya en el 2006 nombró a Rixi Moncada como gerente de esta empresa, fue cuando comenzó el período de estancamiento y regresión hasta llegar al día de rechazar los planes de salvamento ofrecidos por el gobierno de EEUU a la presidente Xiomara Castro, porque a Mel Zelaya, solo escuchar que le mencionaban «ayuda de EEUU», le provoca urticaria. El legado negativo de la ENEE, es una herencia fatal de los gobiernos, desde el período del expresidente Manuel Zelaya en el 2006, de toda la generación de políticos que gobernaron a partir de ese momento, cerrando en el período de Xiomara Castro y Mel Zelaya del 2022 al 2026.
No hay forma de entender porque toda esta larga lista de gobiernos, desde el 2006 al 2025, se empeñaron en destruir la empresa más importante de Honduras, quizás fue por la tentación de apropiarse del sistema eléctrico para enriquecerse. Porque no creemos que fuera para destruir al país que los vio nacer. La recuperación de la ENEE, con el apoyo de EEUU y los organismos internacionales, debe ser un proyecto liderado por la sociedad hondureña desde el punto de vista civil. Una vez que empiece un nuevo período de la ENEE, su nueva administración debe alejarse de las posiciones ideológicas de cualquier extremo que sea. La nueva ENEE no solo debe tener nueva sangre y nueva vida, sino que, debe estar regida por un modelo pragmático, con la transversalidad de la transparencia en todas sus operaciones. Esta debe ser la receta de un modelo administrativo de éxito, el que debe prevalecer desde su rescate.
La ENEE no debe caer en manos de otra Rixi Moncada, o de malos políticos como los que le sucedieron en el mal manejo a Rixi, ni mucho menos de un Erick Tejeda que terminó de rematarla en el abismo de la quiebra; todo un período de 20 años en que la ENEE fue manejada en retirada hasta caer en la decadencia total en que hoy se encuentra. Ningún gobierno, desde Mel Zelaya en el 2006, pasando por los gobiernos nacionalistas del 2010 al 2021, hasta el gobierno de Xiomara Castro y Mel Zelaya del 2022 al 2025, deben tener una sola gota de crédito una vez que la ENEE entre al nuevo periodo de recuperación.
No se deben borrar del archivo de la ENEE las barbaridades cometidas en estos 20 años (2006-2025) que fueron de puro vaciado de las finanzas de la principal empresa de energía de Honduras, una era oscura para nuestro país, donde los protagonistas de la quiebra de la ENEE fueron: dos gobiernos de Mel Zelaya y dos administraciones nacionalistas. Sobre esos gobernantes recaerá el descrédito que los marcara en la memoria colectiva del pueblo hondureño, por haber consumado la destrucción radical de la empresa creada para abastecer de energía eléctrica a Honduras, en una especie de coalición para destruir un bien de alto valor, con el que se puso en estado de quiebra a toda la economía hondureña.
La etiqueta destructiva de la ENEE camufló la debilidad de los órganos fiscalizadores del Estado, porque, con su inoperancia e indiferencia contribuyeron a que el fracaso de la empresa caminara como algo normal, sin tener capacidad para frenar el desastre que ocurría año tras año, en todo ese largo período de 20 años, hasta que se completó el ciclo de dos décadas de pérdida tras pérdida acumulada, entre el brillo del brasero que arrasaba a la empresa eléctrica, hasta que llegó el momento en que las brasas empezaron a apagarse, y los hondureños experimentamos los síntomas de las cenizas, cuando nos llegaron los racionamientos de 10 horas al día, y empezamos a parecernos a Cuba.
La noticia positiva, es que la ENEE puede iniciar su recuperación en el momento que el Congreso Nacional apruebe el nuevo marco jurídico, que es el factor básico para contar con el respaldo financiero de organismos internacionales y el apoyo del gobierno de EEUU, y aunque el rescate de la ENEE solo se puede lograr con la clásica tendencia del respaldo de Washington, lo cierto es que no hay otra forma de enfrentar la perdida monstruosa que está a punto de destruir el marco institucional hondureño, gravemente devastado por la pérdida multimillonaria acumulada por la ENEE, por la carencia de discernimiento ético, agravado por la explícita mala voluntad de los integrantes de los gobiernos de esos 20 años.
No es fácil rescatar una empresa sumida en el caos, en que durante 20 años la mantuvieron sus administradores, mientras millones de personas desconocían el ideario de los malos conductores de la ENEE, de dejarnos huérfanos de energía eléctrica, en riesgo no solo de perder a la empresa generadora de energía, sino de perder todo el país una vez que empiece la liquidación por quiebra de una empresa cuya deuda arrastrara a toda Honduras al fracaso como país. Afortunadamente, al aprobarse el nuevo marco jurídico en el Congreso Nacional, estaremos en plena recuperación, teniendo delante el respaldo internacional con el gran objetivo de no terminar enterrados por las inmensas deudas acumuladas por la ENEE.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 22 de junio de 2026.