
Con el 99,39 % de las actas escrutadas, la candidata derechista Keiko Fujimori se encuentra a un paso de la presidencia de Perú al aventajar por 39.566 votos al izquierdista Roberto Sánchez en el balotaje del pasado 7 de junio. La líder de Fuerza Popular acumula el 50,1 % de los sufragios válidos frente al 49,9 % de su rival, quedando pendientes por contabilizar solo 565 actas con observaciones.
Debido a que la mayoría de estos votos por revisar provienen de Lima, un bastión históricamente favorable al fujimorismo, la tendencia parece irreversible; no obstante, ninguno de los dos candidatos ha proclamado victoria o derrota, y Sánchez ya ha convocado a movilizaciones denunciando supuestas irregularidades en el voto exterior.
Este resultado perfila el triunfo de Fujimori en su cuarto intento presidencial, tras haber perdido las tres segundas vueltas anteriores por estrechos márgenes, marcando además la tercera elección consecutiva en el país que se define por unas pocas decenas de miles de votos. De consolidarse la victoria, el fujimorismo regresará al poder veintiséis años después de la polémica caída del gobierno de su padre, Alberto Fujimori.
La futura mandataria asumirá las riendas de un país donde más de 27,3 millones de ciudadanos fueron convocados a las urnas para elegir al Ejecutivo que gobernará durante el periodo 2026-2031, con la enorme tarea de dejar atrás una década de profunda inestabilidad política que arrastró a Perú a tener ocho presidentes distintos.