
Los escépticos, los que no creen en nada, no tienen un buen concepto de los economistas. Suelen decir que el economista es el profesional que explicará mañana lo que no ha sucedido hoy, que es lo que pronostico ayer. El líder liberal Modesto Rodas Alvarado era muy caustico con los economistas, a los que denominaba «tecnócratas». Cierta vez Rodas Alvarado dijo que los tecnócratas eran engañabobos, capaces de dar una respuesta hasta en las cosas imposibles. En una convención liberal, Rodas Alvarado se burló de los economistas: pregúntele usted a un tecnócrata si es posible sembrar una milpa de maíz en el último piso del edificio más alto de Tegucigalpa, y seguro que le responderá: «hay que hacer un estudio».
La marcha de Honduras ha sido afectada en algún momento por los malos estudios que han hecho los economistas y cuando estos incursionan en la política, hay que tenerles miedo o cuando menos hay que creerles poco. En el gobierno de Xiomara Castro apareció una oleada de tecnócratas que dicen que pasaron por la Universidad de Oxford, entre ellos Marlon Ochoa, una descendiente de Rixi Moncada y otros que en sus años juveniles tenían una apariencia extravagante, de su cabeza pendían mechas de pelo largo, con la típica apariencia de vagos. Ver a Marlon Ochoa y a su camarada Cristian Duarte, eran la fotografía de un par de vagos atorrantes. Y caso único, unos años después, eran los hombres del poder en el gobierno de Xiomara Castro.
¿Qué pudieron hacer estas dos personas en cargos fundamentales del gobierno de Xiomara Castro? Nada bueno sin duda, su afán desde sus cargos respectivos estaba dirigido a una finalidad destructiva de las estructuras administrativas del Estado. Haberse negado a entregar el gobierno mediante un proceso de transición a la nueva administración que asumió en enero de este año, fue la demostración palpable que a su paso cometieron todo tipo de pillerías con el erario público. No podían entregar en transición los cargos públicos, porque hubiera significado exponerse a que el Ministerio Público con un requerimiento obligado, los encausará de inmediato.
Economistas como los que accedieron a los cargos públicos más importantes en el gobierno de Xiomara Castro, jamás entregarían sus cargos en una transición ordenada, porque sabían que de hacerlo significaba confesar sus flagrantes fechorías en el manejo del erario público, lo cual hubiera sido desfavorable a sus intereses y a los del PLR; no tendrían más que admitir sus malos manejos, por lo que su única salida hacia la impunidad era negarse a hacer la transición para que los funcionarios del gobierno entrante, tuvieran claridad de cómo era la situación que heredaban del gobierno de Xiomara Castro. Al negarse a hacer la transición, el PLR se convirtió en un partido político confeso de corrupción, por lo que, su única salida, igual que hacen los gatos, era esconder sus porquerías.
Así, el resto de los ciudadanos, que no poseemos el poder politico conferido por el pueblo a través del voto en el ejercicio de la política, vivimos en medio de la creencia y la esperanza, los prejuicios y la terca creencia que el próximo gobierno será mejor que el que se va. Así que, estando a cuatro meses del gobierno de Nasry Asfura, miles de hondureños muestran sus primeras señales de desilusión y desencanto. Esto se debe a la desorientación colectiva, porque la gente piensa que un nuevo gobierno está obligado a deshacer los entuertos del gobierno anterior en un abrir y cerrar de ojos. Y ojala fuera así, pero no lo es. Deshacer los entuertos del gobierno anterior no es cosa de magia, especialmente cuando el que asume los mandos no sabe lo que hizo el gobierno anterior, porque este, acudiendo a la malicia y a la maldad, premeditadamente oculto los desastres que dejaron arrasadas las arcas del Estado.
Pero, la imprevisión política del nuevo gobierno que apenas hace cuatro meses asumió las riendas del Estado, lo hace incurrir en la culpabilidad que corresponde al gobierno anterior. La imprevisión y no otra cosa, es lo que mantiene al gobierno de Asfura como avestruz, con la cabeza oculta, pero con la espalda y el trasero descubiertos, recibiendo pedradas del PLR, porque al no tener un sistema de comunicación efectivo, no le explica a la población que lo que encontró fue una mesa desbaratada que le heredó el desgobierno de Xiomara Castro. Y mientras se refugia en el silencio, los del PLR se dan gusto en las redes despotricando contra lo que ellos se atreven a calificar como un desastre.
He aquí un fenómeno de profunda ingratitud, mientras el PLR se empeñó en la destrucción de las instituciones y en desbaratar la situación financiera del país, cosa que el gobierno de Asfura no se ha preocupado en aclararle a la población, los del PLR resurgen como angelitos endemoniados proclamándose «los salvadores de Honduras y echándole tierra al nuevo gobierno». Por lo que urge que el gobierno de Nasry Asfura, afine pronto las explicaciones de como recibió el país. Al final es importante darle al pueblo hondureño toda la información posible a través de los medios de comunicación masiva.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 2 de mayo de 2026.