
Desde que Nayib Bukele se aupó al poder a través de un modelo que le permitió controlar todos los poderes en El Salvador, con la promesa de erradicar a los grupos delictivos, con la evidente intención de aferrarse al poder por tiempo indefinido, han surgido algunos políticos hondureños que creen que con solo imitar todo lo que hace el presidente salvadoreño se podrán obtener los mismos resultados que presume el mandatario del vecino país. La última algarada de algunos diputados de nuestro Congreso Nacional, casi invoca que traigamos a Bukele para que se encargue de perseguir a los delincuentes y reducir los delitos en Honduras.
Para poner las cosas en blanco y negro, el diputado Godofredo Fajardo y la diputada Iroshka Elvir, evidentemente sin poner una sola pizca del buen razonamiento, han expuesto la intención de entregarse a una burda imitación del modelo que ha empleado Bukele para someter a las maras y pandillas. De una manera infantil, tanto Godofredo como Iroshka, creen que basta replicar en Honduras el modelo de Bukele para someter a las agrupaciones criminales. Es decir, que, para estos diputados, para combatir a los grupos delictivos, llámense maras o pandillas, basta que nuestras autoridades usen el sello de Bukele para obtener los mismos resultados del gobernante cuscatleco. Si esto fuera así, es decir, que basta imitar lo que hace el gobierno de otro país para poner en práctica en el nuestro el mismo modelo, y obtener iguales resultados, sería una maravilla, más fácil que soplar botellas para ponerle barquitos en el interior.
Pero da la casualidad que es imposible hacer lo que piden los diputados Iroshka y Godofredo, porque para replicar el modelo Bukele habría que transformar el modelo democrático en que fue electo el Presidente Nasry Asfura, para convertirlo en un gobierno dictatorial, es decir, si ya estuvimos en la hoguera que fue el gobierno de LIBRE, para tener un gobierno con resultados como los de Bukele, habría que convertir el gobierno de Tito Asfura en un bracero, en una dictadura. ¿Esto es lo que querrían Iroshka y Godofredo? Porque, según ellos, no hay otro modelo de gobierno en el mundo capaz de someter a los delincuentes y criminales que no sea el de Nayib Bukele, que por cierto, si no lo saben nuestros incultos diputados Iroshka y Godofredo, el de Nayib Bukele es una dictadura, y no de mano blanda.
Hay que admitir que no solo a los sencillos diputados hondureños les decanta el modelo Bukele, hasta a ciertos gobernantes sudamericanos les ha aflojado los pantalones imitar a Bukele. Gobernantes de Chile, Argentina y más cerca, Costa Rica, se sienten encantados por la magia de Bukele, que no pasa por otra ruta más conocida que la dictadura. Honduras estuvo 16 años bajo la dictadura de Tiburcio Carías y cuentan que en ese período los hondureños dormían con las puertas abiertas y ningún delincuente se metía a robar, porque todos estaban presos. Y también hasta los que no eran delincuentes, solo por quejarse de la dictadura de Carías que proscribió todas las libertades.
El oficio político pareciera ser algo sencillo, pero no lo es. En principio un buen político debe estudiar las condiciones sociales propias y las de otros países para conocer el terreno en que debe trabajar por mejorar las condiciones de sus electores. Bien o mal en Honduras tenemos un gobierno democrático, electo por el voto masivo; nos deshicimos de un gobierno de corte autoritario que pretendía perpetuarse en el poder, pero estuvimos a pocos días de caer bajo la férula de una oprobiosa dictadura de izquierda, igual que la de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Para enfrentar al crimen organizado no es cuestión solo de invocar un modelo dictatorial, hay espacios de cooperación en el ámbito internacional que no se salen del escenario democrático, que combaten con éxito a las organizaciones delictivas.
Sugerimos a nuestros honorables diputados que estudien más los temas políticos para entender mejor los problemas sociales de Honduras; y les recomendamos que piensen, antes de decir barrabasadas políticas, porque a veces los mecapaleros del mercado tienen mejor discernimiento que el que expresan algunos representantes del pueblo en el Congreso Nacional. En pocas palabras, para poner en práctica el modelo anticrimen que proponen Iroshka y Godofredo, pasaría por dos rutas: permitir que Nasry Asfura gobierne como lo hizo Tiburcio Carías durante 16 años, prohibiendo todas las libertades. O, más actual, que Nasry Asfura controle todos los poderes y por la vía dictatorial, como lo está haciendo Bukele, meta en prisión a todo aquel que sea o parezca criminal.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 28 de mayo de 2026.