
El comisionado de Policía en condición de retiro, Danilo Orellana, lanzó una severa y dramática advertencia a las autoridades de Gobierno y al Poder Legislativo, señalando que las recientes propuestas de reforma al sistema penal e iniciativas contra las pandillas desatarán una reacción armada y sumamente violenta por parte de las estructuras del crimen organizado en el país.
El exoficial argumentó que, si el Estado no fortalece de manera inmediata y drástica las capacidades logísticas, tecnológicas y operativas de las fuerzas del orden, Honduras ingresará a un escenario de alta conflictividad y derramamiento de sangre.
“Van a haber muchos muertos: policías, fiscales y un montón de cosas. Tienen que prever eso, porque eso viene”, sentenció con contundencia Orellana, al comparar el panorama nacional con los cruentos procesos de represalias que vivieron otros países de la región al implementar políticas de «mano dura».
Estrategia de inteligencia y fuerzas de choque: Ante la inminencia de ataques o vendettas por parte de maras y organizaciones del narcotráfico, el exfuncionario planteó una reestructuración de la ofensiva policial:
Grupos de élite: Propuso revivir y potenciar el despliegue de unidades tácticas especializadas y de choque, mencionando directamente al comando COBRAS y unidades especiales de la Policía Nacional para golpear de forma certera los santuarios criminales.
Inyección de recursos: Cuestionó las actuales deficiencias en el equipo de los agentes y propuso que los fondos recaudados a través de la Tasa de Seguridad se destinen de manera exclusiva al equipamiento técnico, armas, patrullas y blindaje del Ministerio Público, FF.AA. y la Policía.
Déficit de personal: Orellana concluyó que la fuerza policial actual se encuentra rebasada numéricamente por la delincuencia, por lo que estimó urgente y necesaria la contratación y formación inmediata de al menos 10,000 nuevos policías para cubrir el territorio nacional.