
La pesadilla del gusano barrenador escala a niveles críticos en Honduras. Tras ser erradicado en 1996, el parásito ha regresado con una agresividad letal: fuentes oficiales confirman las primeras dos muertes humanas en Tegucigalpa.
Se trata de dos adultos mayores cuyas complicaciones por la infección de la mosca Cochliomyia hominivorax resultaron fatales.
En lo que va de 2026, ya se contabilizan 141 casos en humanos, concentrándose el riesgo en personas con pie diabético, úlceras o heridas abiertas.
Pero el impacto no se queda ahí; el sector agropecuario está bajo fuego con 4,656 animales infectados, principalmente ganado bovino, lo que amenaza la producción nacional de leche y carne.
Las autoridades de Salud y SENASA advierten que la mosca ya circula en zonas urbanas del Distrito Central.
El llamado es urgente: cualquier herida, por pequeña que sea, debe ser tratada y vigilada de inmediato para evitar que las larvas devoren tejido vivo. «La prevención es más barata que la curación», sentenció el epidemiólogo Josué Lemus.