
«Mi hijo me había mandado parte de sus ahorritos», relató entre lágrimas doña Priscila Leyva, una humilde señora que fue víctima de una peligrosa estafa en el centro de Cofradía, Cortés. Tras retirar los últimos centavos que tenía en su cuenta —producto de una remesa enviada con esfuerzo desde Estados Unidos—, la mujer fue abordada por delincuentes que operan en las cercanías de los bancos.
Bajo el pretexto de buscar a unos niños, los malhechores lograron ganarse su confianza y utilizaron un método de «adormecimiento» para manipularla y obligarla a mostrar los 5,800 lempiras que acababa de recibir.
El robo se consumó mediante un engaño con un pañuelo, donde los sujetos envolvieron el dinero y, en un rápido movimiento de manos, lo cambiaron por recortes de papel antes de introducirlo en su cartera.
La denuncia ha generado una fuerte alerta en la comunidad, ya que este método de estafa no solo despoja a las personas de su patrimonio, sino que pone en riesgo su integridad física al utilizar sustancias para «adormecer» a las víctimas. Los pobladores exigen a las autoridades mayor vigilancia en el casco urbano de Cofradía ante la presencia de estos grupos que acechan a quienes realizan retiros bancarios.