
Una escena desgarradora dio inicio a una intensa persecución civil en la ciudad de La Paz: una niña fue hallada llorando desconsoladamente en una ventana, víctima de un presunto abuso sexual por parte de su propio hermano.
Tras el aberrante hecho, el agresor, también menor de edad, emprendió una huida desesperada por un parque de la zona, pero la rápida reacción de los vecinos, alertados por la denuncia, permitió interceptarlo antes de que lograra escapar de la justicia.
La comunidad, enardecida por la gravedad del ataque, logró neutralizar al sospechoso, a quien mantuvieron retenido hasta la llegada de la Policía Nacional. Al momento de su captura, el joven portaba una botella de licor y, según testimonios de los pobladores ya había mostrado comportamientos perturbadores meses atrás.
El menor fue subido a una patrulla en medio de gritos de indignación de los ciudadanos, quienes lamentan que la tragedia tuviera que consumarse para que las autoridades intervinieran en este caso de violencia intrafamiliar.