
La reconstrucción de los últimos movimientos de Gilbert Reyes en la isla de Roatán ha llegado a su punto de inflexión. En el juicio oral y público, la Fiscalía ha presentado una cadena de custodia y análisis periciales que, pieza por pieza, parecen cerrar el cerco sobre el principal sospechoso del triple crimen de Dione Beatriz Solórzano, Nikendra McCoy y María Antonia Cruz.
Un recorrido marcado por la cámara El núcleo de la acusación se sostiene sobre 27 videos que trazan la ruta del horror. Las imágenes reconstruyen el desplazamiento de las víctimas y Reyes desde Oakridge, pasando por Coxen Hole, hasta llegar a la propiedad privada en French Key, donde fueron hallados los cuerpos sin vida dentro de un vehículo.
La línea temporal es implacable: los videos ubican a Reyes saliendo de la escena al amanecer, desplazándose hacia una gasolinera y, finalmente, al aeropuerto para abandonar el país.
La ciencia como testigo clave La prueba pericial ha sido el golpe más duro para la defensa. El análisis balístico determinó que los disparos se efectuaron desde el asiento del conductor a corta distancia. En el caso de Dione Solórzano, pareja del acusado, se confirmó que uno de los disparos fue a quemarropa. finales tras la declaración de un testigo clave y el reconocimiento físico por tatuajes.
Fase final Con la mayoría de las pruebas evacuadas, el proceso entra en su etapa conclusiva. La Fiscalía se prepara para presentar sus argumentos finales en las próximas horas, en lo que se perfila como la resolución de uno de los casos de violencia de género más graves y analizados técnicamente en la historia reciente de Roatán.