
La salida de brigadas médicas cubanas de Honduras dejó a decenas de pacientes sin atención, tras el cierre de clínicas oftalmológicas donde miles de personas recibían consultas y cirugías gratuitas, especialmente en zonas rurales con acceso limitado a especialistas.
El Gobierno decidió no renovar el convenio con Cuba y anunció investigaciones por presuntas irregularidades, mientras autoridades negaron que la medida responda a presiones de Estados Unidos, en un contexto regional donde varios países han cancelado acuerdos similares.
La salida de los médicos también reavivó el debate sobre el acceso a la salud en el país, ya que la atención oftalmológica pública se concentra en la capital, lo que obliga a muchos pacientes a enfrentar largos traslados o asumir altos costos en clínicas privadas.