Únete a nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias al instante en tu celular

Las calles de la avenida Cervantes, en el centro histórico de Tegucigalpa, se convirtieron este Viernes Santo en un vibrante escenario de fe y cultura gracias a las tradicionales alfombras de aserrín que engalanan el paso de las procesiones. Cientos de feligreses y turistas se dieron cita desde tempranas horas para admirar estas obras de arte efímero, las cuales fueron elaboradas por voluntarios y familias capitalinas que, año tras año, mantienen viva esta emblemática costumbre religiosa en el corazón de Honduras