
El presidente Donald Trump se convirtió en el primer mandatario en ejercicio en asistir a una audiencia oral de la Corte Suprema, donde se discutía su impugnación histórica a la ciudadanía por derecho de nacimiento. Llegó entre fuertes protestas, permaneció solo alrededor de una hora y media y se retiró cuando Cecillia Wang, directora legal de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), comenzó a argumentar en contra de su propuesta.
Durante su breve asistencia, Trump escuchó los argumentos del procurador general, John Sauer, a favor de limitar la ciudadanía a hijos de padres que se encuentren en Estados Unidos de forma ilegal o temporal, un giro radical respecto a la interpretación tradicional de la Decimocuarta Enmienda.
El plan, impulsado desde el inicio de su segundo mandato como parte de su política de mano dura contra la inmigración, ha generado un intenso debate público y legal. La audiencia se produjo tras el fallo de un tribunal inferior que anuló su orden ejecutiva, y se desarrolló en un contexto de fuerte escrutinio y críticas, incluyendo comentarios perturbadores del presidente durante la sesión.
La medida plantea un choque constitucional sin precedentes y mantiene en alerta tanto a legisladores como a la ciudadanía, mientras el tribunal evalúa si la política de Trump puede alterar la interpretación histórica de la ciudadanía estadounidense.