
En una votación de 54 a 45, el Senado de Estados Unidos confirmó este lunes a Markwayne Mullin como el nuevo Secretario de Seguridad Nacional. Mullin, senador republicano por Oklahoma y exluchador de MMA, sucede a Kristi Noem en un momento donde el departamento cumple 37 días de cierre parcial debido a pugnas presupuestarias.
Pese a las críticas del senador Rand Paul, quien cuestionó el temperamento de Mullin calificándolo de «demasiado enojado» para el cargo, el nuevo secretario logró el respaldo de 52 republicanos y dos demócratas clave: John Fetterman y Martin Heinrich.
Un perfil de «disciplina y energía»
Mullin no es el típico burócrata de Washington. Su estilo de liderazgo está marcado por su pasado deportivo y hábitos singulares:
- Disciplina férrea: Lidera un grupo de entrenamiento bipartidista matutino en el Capitolio.
- Estilo inusual: Es conocido por recorrer los pasillos del Congreso haciendo rebotar una pelota de goma rosa, un amuleto que conserva desde la secundaria.
- Mando masivo: Ahora tendrá bajo su responsabilidad a más de 250,000 agentes federales en todo el país.
Los desafíos inmediatos del «Escudo» de Trump
El nombramiento de Mullin busca rescatar la operatividad de un DHS golpeado por la baja aprobación pública y controversias internas:
- Reactivación del Departamento: Mullin asume con el DHS sin fondos, en medio del enfrentamiento legislativo por la reforma migratoria.
- Deportaciones Masivas: Deberá ejecutar la agenda central del presidente, que ha generado fuertes críticas incluso en sectores conservadores.
- Auditoría de Imagen: Hereda un departamento que gastó 220 millones de dólares en publicidad bajo la gestión de Noem, una estrategia que no logró frenar la caída en la popularidad institucional.
La confirmación rápida de Mullin es vista como una señal de que la administración Trump busca un perfil «ejecutor» para consolidar su agenda de seguridad nacional en este 2026.