
El filósofo Thomas Hobbes fue el que elaboró la tesis que el poder es absoluto e indivisible, y que radica y corresponde al pueblo, que es el soberano, y que si bien lo delega a las autoridades que elige para que lo represente y gobiernen, el pueblo se reserva las facultades más amplias para sustituir a los gobernantes y autoridades que desoyen las exigencias y demandas del pueblo que los ha electo. Las elecciones están para elegir autoridades cada cierto tiempo, pero sin que crean los gobernantes que son electos para eternizar en el poder y para hacer lo que les de la santa gana. Para ganarse el favor del pueblo, los políticos hacen compromiso con los electores, pero cuando no cumplen las promesas, deben saber que el camino que les depara es ser sentenciados por el voto del soberano.
Una de las promesas que hicieron los políticos para resultar electos el 30 de noviembre fue someter a juicio político a todos los funcionarios del gobierno del PLR, que contraviniendo la Constitución intentaron a toda costa boicotear el proceso electoral y con ello burlar la voluntad del pueblo soberano. Los nombres de los violadores flagrantes de la Constitución se han repetido hasta la saciedad: Marlon Ochoa del CNE, Luis Redondo del Congreso Nacional, Roosevelt Hernández de las FFAA, Mario Morazán del TJE, y varios magistrados del Poder Judicial. En la voluntad de los personajes mencionados prevaleció un marcado interés por boicotear las Elecciones Primarias, distorsionar las Elecciones Generales hasta el último momento mediante el ardid de impedir la declaratoria final, hecha por el CNE, de manera que por la vía truculenta del usurpador presidente del Congreso Nacional se prolongara el gobierno de Xiomara Castro por dos años más.
En toda la maraña de trampas tejida por el PLR, prevaleció el interés diabólico de impedir la expresión soberana del pueblo a través del voto, para mantenerse el PLR en el poder. Solo la grandeza del soberano, que es la inmensa mayoría del pueblo hondureño, evitó que el partido gobernante se saliera con la suya, de lo que dieron testimonio los observadores internacionales que nos acompañaron a lo largo de la jornada electoral. Esa multitud de mujeres y hombres hondureños que acudió a las urnas el 30 de noviembre es la mayor expresión del soberano que Thomas Hobbes calificaba como el poder absoluto e indivisible, bajo el concepto moderno de la Democracia, que si bien delega el poder en las autoridades electas, al final el pueblo es el soberano que retiene la mayor cuota de poder a través del voto para elegir o quitar autoridades.
Valga este atento recordatorio del poder que retiene el pueblo soberano para recordarle a los señores diputados, especialmente del PL y del PN, que la inmensa mayoría de los hondureños observa y vigila la actitud de algunos legisladores que, según ha trascendido en algunos medios, se hacen los renuentes a respaldar el juicio político, sin que trasciendan las razones para desoír la voluntad del soberano. Lo que más irrita es que, según ha trascendido, hay un bloque de diputados liberales, entre ellos varios muy reconocidos, que no respaldan que el fiscal general Johel Zelaya sea sometido a juicio politico.
Esto es muy grave y a la vez dañino para el Partido Liberal, que tuvo una notable recuperación en las pasadas elecciones, pero que puede tener una recaída, si por culpa de diputados del PL no se alcanza a conformar el numero necesario de diputados que se requiere para incoar el juicio político, lo cual sería un golpe mortal para el Partido Liberal, que desagraciadamente tiene una historia curtida de traiciones y de conductas indecorosas de algunos miembros que en el pasado han preferido actuar en base a sus intereses personales y de grupos, alejándose del sagrado interés nacional.
El Partido Liberal no se merece este tipo de conducta de algunos de sus diputados, entre los cuales hay varios que no tienen trayectoria dentro del liberalismo, que llegaron como advenedizos en la fórmula de diputados, procedentes de otro partido que respaldó al Partido Liberal en las pasadas elecciones. Ha transcurrido más de un mes de la instalación del Congreso Nacional y es notoria la posición diletantista para proceder con el juicio político. El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, ha sido afirmativo de que el juicio político va para varios exfuncionarios, pero que el tiempo que tome en iniciarlo, se debe a que se necesita asegurar el número de diputados que exige la Constitución. Y he allí el detalle como decía Cantinflas: cuesta aceptar que son varios diputados liberales, afines al excandidato Salvador Nasralla, los que no respaldan el juicio politico contra el fiscal general Johel Zelaya.
Todos estos diputados deben estar advertidos desde ahora: la opinión pública se encargará de desenmascararlos y ponerlos en evidencia sin contemplaciones de ninguna clase, de manera suficiente y convincente para que sus nombres queden proscritos en las próximas elecciones, así que, el pueblo hondureño los repudie, retirándoles la confianza y negándoles el voto, porque todo diputado que traicione al soberano pueblo hondureño no merece ostentar el calificativo de representante del pueblo.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 18 de marzo de 2026.