
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido una de sus advertencias más severas en lo que va del 2026.
Las «perturbaciones significativas» derivadas de la guerra entre Israel, EE. UU. e Irán no solo representan una crisis geopolítica, sino un golpe directo al motor económico global.
Con el barril de crudo Brent superando la barrera psicológica de los 100 dólares, el organismo anticipa un escenario de «frenazo» que afectará sin distinción a potencias y naciones en desarrollo.
El «Efecto Dominó» del Shock Energético
La portavoz del FMI, Julie Kozack, detalló que el cuasi bloqueo del Estrecho de Ormuz por donde transita una quinta parte del petróleo mundial ha fracturado las cadenas de suministro. Este estrangulamiento logístico se traduce en tres amenazas inmediatas
Espiral Inflacionaria: El FMI estima que por cada 10 % de aumento persistente en el precio del crudo, la inflación mundial subirá 40 puntos básicos. Con un alza acumulada del 50 % en el último mes, el costo de vida se encamina a niveles críticos.
Recesión en el Horizonte: Se proyecta una caída de hasta el 0,2 % en la producción global, lo que podría anular las previsiones de crecimiento del 3,3 % fijadas a inicios de año.
Inseguridad Alimentaria: La parálisis en el transporte marítimo y la crisis de fertilizantes (derivados del gas natural) amenazan con disparar el precio de la canasta básica a niveles insostenibles.
Volatilidad en los Mercados Financieros
Más allá de la energía, Kozack advirtió sobre una «volatilidad financiera extrema» que ya golpea a Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea. La incertidumbre sobre la duración y el alcance de la crisis está provocando una fuga de capitales hacia activos de refugio, encareciendo el crédito y debilitando la inversión en tecnología y desarrollo.