
A solo 40 días de haber tomado las riendas del país, la administración del presidente Nasry Asfura ha salido al paso de las recientes valoraciones emitidas por la comunidad académica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
La designada presidencial, María Antonieta Mejía, fue la encargada de fijar la postura oficial, señalando que, aunque el pensamiento crítico de la máxima casa de estudios es una pieza clave para la democracia, las soluciones a problemas de larga data requieren de una maduración que el calendario actual aún no permite.
Mejía fue enfática al declarar que Honduras arrastra deudas históricas y fallas estructurales que ningún equipo de trabajo, por más voluntad que posea, podría desarticular en cuestión de semanas.
Para la funcionaria, la gestión pública debe alejarse de la improvisación, apostando en cambio por una planificación estratégica que ya ha comenzado a dar sus primeros pasos en áreas sensibles como el ordenamiento de las finanzas estatales y la búsqueda de una mayor eficiencia en las instituciones.
Lejos de cerrar las puertas a la confrontación de ideas, la designada subrayó que el intercambio con la academia y la sociedad civil es bienvenido y necesario para fortalecer la institucionalidad.
No obstante, hizo un llamado a la comprensión sobre los tiempos que exige la administración pública, argumentando que los cimientos de una estabilidad real para la población se construyen con decisiones responsables y progresivas, no con medidas apresuradas.
Finalmente, la funcionaria reiteró que el compromiso de transparencia y el sentido de país guían la agenda del Ejecutivo.
Aseguró que la determinación por avanzar es firme y que los resultados tangibles de este nuevo ciclo de gobierno se irán consolidando y haciendo visibles para la ciudadanía a medida que los procesos administrativos, hoy en etapa de reordenamiento, logren su plena madurez en los próximos meses.