
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tendría profundas implicaciones para la seguridad en Honduras. Esta organización ha operado en el país con bajo perfil, evitando hechos violentos de alto impacto y trabajando mediante alianzas estratégicas con estructuras locales, como la Mara Salvatrucha (MS-13), lo que le permite mover drogas, armas y recursos logísticos sin mostrar control territorial visible.
La caída de un líder de alto nivel no implica la desaparición del cartel, sino que suele generar reacomodos internos y disputas por el liderazgo que pueden traducirse en un aumento de la violencia. Ante la eventual ausencia de “El Mencho”, podrían surgir conflictos entre facciones internas y carteles rivales de México y Sudamérica, elevando los riesgos de tráfico de armas, confrontaciones abiertas y lucha por rutas estratégicas del narcotráfico en Honduras.
Honduras, por su ubicación geográfica estratégica como corredor de tránsito, podría convertirse en escenario de disputa si no se implementan medidas preventivas. La Secretaría de Defensa y la Secretaría de Seguridad, junto con la inteligencia militar y el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, deben reforzar el blindaje territorial, la inteligencia financiera y la cooperación internacional para evitar que las células criminales autónomas generen un incremento de violencia y desorden.
Además, el impacto trasciende lo criminal y alcanza dimensiones humanitarias y diplomáticas. Los migrantes hondureños en tránsito por México podrían quedar expuestos tanto al CJNG como a carteles rivales que usan la trata de personas como fuente de financiamiento. En definitiva, la muerte de “El Mencho” no significa el fin del CJNG, sino el inicio de una posible reconfiguración criminal que Honduras debe anticipar para proteger a sus ciudadanos y sus rutas estratégicas.