
El Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS) ha lanzado una propuesta regulatoria que amenaza con cambiar drásticamente la realidad de millones de inmigrantes. La agencia planteó este viernes una norma para suspender temporalmente la adjudicación de permisos de trabajo a quienes solicitan asilo, una pausa que, según proyecciones oficiales, podría extenderse por muchos años.
La medida se activaría automáticamente cuando el tiempo promedio de procesamiento supere los 180 días. USCIS justifica este «frenazo» alegando que el sistema ha colapsado bajo un máximo histórico de 1.4 millones de solicitudes pendientes, lo que ha convertido el asilo en una «vía fácil» para obtener autorización de empleo legal de forma fraudulenta.
Un muro burocrático de décadas
La propuesta no solo busca pausar las nuevas solicitudes, sino que también pretende ampliar a 365 días el tiempo de espera obligatorio antes de que un solicitante de asilo pueda siquiera ser elegible para pedir un permiso de trabajo.
En un cálculo alarmante, la agencia admitió que, de no aplicarse este plan, el sistema podría tardar entre 14 y 173 años en normalizar sus tiempos de respuesta.
«Los extranjeros no tienen derecho a trabajar mientras procesamos sus solicitudes de asilo», sentencia el documento publicado en el Registro Federal, marcando una de las posturas más restrictivas en la historia reciente de la agencia.