
Cuando las hordas salvajes de Atila asolaban las estepas de Mongolia, su propósito no era solo robar, mataban a cuantos podían y cumplían una meta que les resultaba placentero a aquellos barbaros: incendiaban el pueblo o la aldea para que no quedara ningún rastro. Su propósito era infundir un gran temor que se extendiera a lo largo de aquellas comarcas. Por siglos y siglos, la gente que lograba salvarse de aquellos salvajes, acuno una frase de terror: donde el caballo de Atila y sus guerreros ponen una pata, ni la hierba vuelve a crecer.
Estos últimos cuatro años el gobierno del PLR tuvo un comportamiento destructivo que es difícil que los hondureños podamos olvidar. El tesoro de nuestro país fue vaciado por no decir saqueado, la intención deliberada de provocar una cuasi quiebra de Honduras es merecedora de un análisis serio por parte de los sectores organizados de sociedad civil como ASJ y CNA. Sin embargo, a pesar de la situación económica crítica, provocada exprofesamente por el gobierno de Xiomara Castro, el nuevo gobierno que preside Nasry Asfura no puede sentarse a lamentar. Su deber es enfrentar la crisis heredada y revertirla, poniendo en marcha tan pronto sea posible un programa de reactivación económica bien controlado. Es un trabajo que el gobierno no puede ni debe hacer solo. Además que no es conveniente, porque como se trata de aspectos puramente económicos, el gobierno debe hacer coparticipe en la implementación de las soluciones al resto de la sociedad hondureña.
El gobierno debe tener la conducción del programa de reactivación económica en su calidad de administrador, pero debería contar con el acompañamiento de aquellos sectores de la sociedad que tienen capacidad de sobra para asesorar y evitarle complicaciones al gobierno, que pueden devenir en el futuro en señalamientos, reparos por malos manejos, creando decepción en la ciudadanía. Estamos hablando de auditoría a priori, que es la que le puede evitar al gobierno serios problemas de señalamiento por dudas de malos manejos. Si bien es bueno hablar de garantizar la seguridad financiera del país, también es importante que el gobierno se gane la confianza de la ciudadanía hondureña en el manejo limpio de las finanzas y de los demas asuntos del Estado en general.
El Presidente Nasry Asfura ha manifestado el compromiso de su gobierno de mantener el orden fiscal, un requisito que demanda el Fondo Monetario y demas organismos financieros internacionales. Esto no será posible solo por la voluntad del Presidente, deberá ser un compromiso de toda la burocracia estatal, que es donde radica la madre del cordero. Porque, como suele acontecer en todos los gobiernos, cuando el arca del gobierno está muy al alcance de los centenares de funcionarios, resulta inevitable que surja el aprovechamiento de los recursos del Estado, por la inclinación al enriquecimiento fácil que tienen ciertas personas, algo que pareciera ser natural en individuos que tienen muy baja estima de la moral.
Ignacio Burgoa, abogado y escritor mexicano decía que contra la corrupción no bastan las leyes, murió afirmando que en México había corrupción en todos los sectores de la sociedad, en los gobernantes, en los gobernados, en la policía, en los sindicatos, en los gremios profesionales, en las instituciones del Estado y hasta en los ciudadanos. El Dr. Burgoa decía que «la corrupción es el origen de la violencia que sufrimos en nuestra sociedad». Esta afirmación del Dr. Burgoa es absolutamente cierta: contra la corrupción hasta ahora solo hemos tenido leyes, pero mientras no haya voluntad para imponernos una actitud para erradicar la corrupción, este flagelo seguirá siendo el peor enemigo de los hondureños y el causante para seguir inmersos en la pobreza.
Puede ser que el presidente Nasry Asfura tenga buena intención de hacer un gobierno que se guie por la línea recta, pero la empleomanía es un universo de pensamientos y caracteres, ninguna persona es igual que otra, algunos estarán empeñados en tener un comportamiento correcto, pero habrá otros que, aunque no tienen la marca de corruptos, una vez que tengan acceso a manejo de fondos públicos es probable que les tiemblen las manos. Sucedió en el gobierno de Xiomara Castro, la mayoria de los funcionarios por creer que permanecerían en el gobierno por muchos años, le dieron rienda suelta al manoseo del dinero público. Es probable que el escándalo SEDESOL sea solo la punta del iceberg, pero como la norma en el gobierno de Xiomara Castro era creer que se prolongarían en el poder, las personas mañosas de ese gobierno que por lo general son gente que tienen un concepto personal de la moral, creyendo que los corruptos del PLR eran «corruptos honrados» soltaron la perra y metieron las manos en el tesoro público hondureño hasta dejar la economía de Honduras en harapos.
¿Cómo evitar que el saqueo perpetrado en el gobierno del PLR se repita en el gobierno de Nasry Asfura? Solo haciéndole conciencia al gobierno del Presidente Asfura, que se deje acompañar por las organizaciones de la sociedad civil más reputados como ASJ y CNA. Las leyes seguirán en los códigos, pero mientras la corrupción siga inserta en la sociedad, solo con la auditoria social a priori, que pueden desempeñar los organismos de sociedad civil mencionados mediante el acompañamiento, se evitara que el gran proyecto de reactivación de la economía sea desnaturalizado por la ambición de las personas, desacreditando al nuevo gobierno.
El gobierno del PLR, nos heredó un país saqueado, pero no quebrado, por lo menos no en lo moral, ni en lo emocional ni en lo espiritual. Seguimos en pie de lucha exigiendo el juicio político contra los infames que quisieron destruir el imperio de la ley en Honduras.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 20 de febrero de 2026.