
En medio de los preparativos para la gran cumbre con líderes latinos en Miami, el presidente estadounidense soltó la bomba: tiene previsto viajar a Venezuela. ¿Giro diplomático o estrategia de presión final?
El escenario político en América Latina acaba de pasar de «tenso» a «impredecible». Mientras la Casa Blanca ajusta los detalles para recibir a Tito Asfura, Nayib Bukele y Javier Milei el próximo 7 de marzo, el presidente Donald Trump confirmó su intención de visitar Venezuela, un anuncio que ha dejado a las cancillerías de la región en estado de alerta.
Un anuncio sin fecha, pero con mucho peso
Aunque Trump no precisó el día ni la agenda oficial, el simple hecho de mencionar un viaje a territorio venezolano marca un quiebre con la política de aislamiento total de años anteriores.
¿Qué podría buscar esta visita?
- Negociación Directa: Un enfoque de «cara a cara» para resolver la crisis energética y migratoria.
- Debilitamiento de la influencia China/Rusa: Recuperar terreno en un país clave para los recursos naturales.
- Estabilidad Regional: Asegurar que el sur del continente no sea un foco de conflicto mientras se consolida el bloque de aliados en el norte y centro.
La estrategia de «La Pinza»: Miami y Caracas
La administración republicana parece estar jugando a dos bandas para retomar el control del hemisferio:
| Frente A: Cumbre en Miami (7 de Marzo) | Frente B: Posible Visita a Venezuela |
| Objetivo: Consolidar a los socios ideológicos (Asfura, Milei, Bukele). | Objetivo: Neutralizar o transformar el foco de inestabilidad regional. |
| Incentivo: Acceso al Project Vault y capital estadounidense. | Incentivo: Posible levantamiento de sanciones a cambio de aperturas. |
| Mensaje: «Estamos unidos contra la influencia externa». | Mensaje: «América es para los americanos». |
Lo que es seguro es que la Doctrina del Corolario Trump está en plena ejecución: Estados Unidos no solo está cerrando las puertas a China, sino que está barriendo su propia casa para asegurarse de que no haya «cabos sueltos» en la región.