
Lo que parecía una simple estancia de turistas en una vivienda de alquiler por Airbnb resultó ser el epicentro de una sofisticada operación de espionaje. Las autoridades francesas detuvieron en la localidad de Camblanes-et-Meynac a dos ciudadanos chinos sospechosos de interceptar comunicaciones militares estratégicas utilizando antenas de alta tecnología.
El caso ha causado asombro en el suroeste francés, una región de alto valor militar, donde los vecinos alertaron a la policía tras notar la instalación de una antena parabólica de dos metros de diámetro y fallas inusuales en su servicio de internet.
Ingenieros de día, espías de noche

Los detenidos se identificaron como ingenieros de una empresa de investigación y desarrollo de comunicaciones inalámbricas. Sin embargo, la investigación judicial apunta a que su verdadero objetivo era captar información sensible de:
Comunicaciones militares entre organismos de defensa franceses.
Datos del sistema de internet satelital Starlink.
Intercepción de señales estratégicas transmitidas hacia Beijing.
La Fiscalía de París confirmó que dos de los sospechosos se encuentran en prisión preventiva, mientras que otros dos colaboradores permanecen bajo supervisión judicial por la importación ilegal del equipo de espionaje.
«Aquí solemos encontrar artistas, no espías»
La sorpresa llegó hasta el ayuntamiento de la localidad. El alcalde Jean-Philippe Guillemeot expresó el sentir de la comunidad, asegurando que nadie sospechaba que una casa de vacaciones se convertiría en una estación de escucha internacional. La rapidez de la denuncia vecinal fue clave para desmantelar la antena antes de que se filtrara más información.
Tensión diplomática: Macron bajo presión

Este incidente ocurre en un momento de máxima tensión entre París y Beijing. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha endurecido su postura frente al régimen de Xi Jinping, advirtiendo sobre la imposición de aranceles si China no reduce el déficit comercial con la Unión Europea, el cual superó los 54 mil millones de dólares solo para Francia en 2024.
Este caso de espionaje añade una capa de desconfianza en la seguridad nacional que podría acelerar medidas restrictivas contra empresas tecnológicas chinas en suelo europeo.