
En un ambiente de profunda consternación y respeto, la zona occidental del país se unió para despedir a los agentes de la Policía Nacional que perdieron la vida en un fatídico accidente de tránsito en el sector de Río Grande.
Un homenaje al ritmo de las sirenas
Tres de los cuatro uniformados caídos recibieron un conmovedor homenaje póstumo por parte de sus compañeros de la Unidad Departamental número 13 (UDEP-13). El estruendo de las sirenas, que usualmente anuncia operativos, esta vez se transformó en un lamento colectivo que acompañó una emotiva caravana en honor a los fallecidos.
Como símbolo de paz y luto, decenas de globos blancos fueron soltados al cielo, representando la pureza del servicio brindado por los agentes a la nación.
Duelo en las comunidades
El impacto humano de la tragedia quedó evidenciado en las palabras de los familiares presentes. «Se nos va un gran ser humano, no hay palabras, solo le pedimos fuerza a Dios», expresó entre lágrimas un tío de una de las víctimas, reflejando el vacío que deja esta pérdida.
Los oficiales homenajeados han retornado a sus tierras natales para su descanso eterno:
Isaías Gutiérrez Funes y Leydi Licona: Ambos eran originarios del municipio de Las Flores, Lempira.
José Henry Pérez Saldívar: Sus restos fueron trasladados a su comunidad de origen, La Esperanza, en el municipio de La Campa, Lempira.
Al lugar acudieron amigos, familiares y el alto mando policial de la zona para brindar consuelo a los deudos y reafirmar el compromiso de la institución con los familiares de sus héroes caídos en el cumplimiento del deber.