
Tal día como hoy, hace 135 años, se constituyó el Partido Liberal como el primer partido político, en condición de instituto político de derecho público en Honduras. Sin duda que, para entonces los precursores del Partido Liberal, especialmente Policarpo Bonilla, tenían lectura de los grandes pensadores liberales como Tocqueville, Constant, Mill, Adam Smith. Porque, ya en ese entonces, las ideas del liberalismo se habían extendido por el mundo y Oxford era un hervidero de ideas liberales. En la fecha que nació el Partido Liberal en Honduras, paradójicamente, nuestro país tomó la delantera en el campo de las ideas reformistas que se impulsaron con el nacimiento del Partido Liberal. Sin embargo, predominaban las ideas políticas conservadoras, de manera que ser liberal en las primeras décadas del siglo pasado era muy atrevido, los liberales eran considerados una amenaza al statu quo.
Es por el desenfreno de libertad que ha caracterizado a los liberales que al Partido LIBERAL han penetrado personas oportunistas, que han llegado a desnaturalizar las genuinas ideas liberales, aprovechándose de las irrestrictas libertades que caracterizan al liberalismo para importar prácticas extravagantes, plagadas de autoritarismo como sucedió con el Partido LIBRE, importado por Mel Zelaya desde Cuba, Venezuela y otros países. De naturaleza noble, el Partido Liberal de Honduras ha servido para que de sus entrañas hayan surgido otros partidos como el Partido Nacional, varias corrientes que tuvieron una existencia efímera, entre ellas la última que tomo carácter de partido improvisado como es el PLR.
A pesar de las traiciones de que ha sido objeto el PL, por parte de pseudo liberales e inescrupulosos en general, que se aprovecharon para usarlo como trampolín, el PL se nutre de la práctica de las libertades. Y sigue en boga, porque al final de cuentas toda persona que ansía vivir en libertad de manera natural, busca acogerse en el PL, aunque para infortunio de este gran partido, sus últimos cuadros directivos han estado formados por personas que han sido más aprovechados que políticos, con ninguna visión de país. Y, sin embargo, a sus 135 años, el PL vuelve de nuevo a la cumbre, atrayendo más simpatizantes con renovados bríos.
Los últimos comicios electorales demostraron en término de diputados, y alcaldes que el Partido Liberal, a pesar de estar 20 años fuera del poder, tiene un abundante conglomerado de ciudadanos que lo respalda. Y en cuanto a la Presidencia de la República, el PL tuvo un resultado impresionante que lo puso al nivel de un empate técnico con el Partido Nacional, que ha estado doce años consecutivos en el poder, mientras que, habiéndose recuperado, el PL aplasto al PLR, quedando a punta de ganar la presidencia a escasos 27 mil votos de distancia del nacionalismo, lo que en cifras reales es un empate técnico.
Se ha dicho por crasa ignorancia que a Salvador Nasralla no se le debe considerar liberal, pero quienes dicen tal burrada es porque son vacíos de conocimiento político. En el Partido Liberal caben todos los hombres y mujeres que se ubican en el campo de las libertades, y para esto no se requiere una militancia inveterada. Como decía Modesto Rodas Alvarado, partiendo de las ideas de Isaiah Berlin, el Partido Liberal es un partido de hombres y mujeres que aman y practican las libertades. De allí que, a pesar de su alboroto mental, Nasralla es tan liberal como lo fueron en su momento otros grandes líderes. Es decir, Salvador Nasralla, aun por su naturaleza explosiva que lo vuelve poco confiable, es liberal por los cuatro costados. Una cosa es que por su carácter tan sui generis con frecuencia se autodestruye, pero otra es que, por su apego a las libertades, es un indiscutible liberal.
Gracias a la presencia de Salvador Nasralla en esta última elección, el PL rozó la gloria del triunfo, logrando un empate técnico con el PN, que está bien organizado por tener muchos recursos acumulados que logro durante doce años consecutivos de mantenerse en el poder. Gracias a su recuperación en las pasadas elecciones, el PL debe preocuparse por renovar sus cuadros de liderazgo. Es casi seguro que, por cuestión de edad y desgaste físico, Salvador Nasralla ya no tenga las energías necesarias para optar a la candidatura para las elecciones de 2029. Pero, a raíz del resultado del 2025, la fuerza del PL queda como la mejor opción, porque sin duda el PN no podrá resistir el desgaste de otros cuatro años en el poder. Lo afirmamos en este momento histórico, cuando los electores derrotamos a un partido autoritario, destructivo, que amenazaba con llevarnos al mismo precipicio al que el comunismo llevo a Cuba y Venezuela. El PL solo tiene que hacer el esfuerzo de organizarse en forma debida, tener a la cabeza un nuevo líder, capaz de encabezar a una mayoría para garantizar la alternancia en el gobierno, que es fundamental para la democracia. Felicidades, Partido Liberal: ¡partido de hombres y mujeres que aman y defienden las libertades!
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 5 de febrero de 2026.