
La justicia es algo más que la simple congregación de jueces, fiscales, procuradores, abogados, y demas profesionales y funcionarios del ramo judicial. La justicia hay que verla como la interacción de todos ellos con el resto de los elementos de la sociedad que estamos obligados a someternos a la justicia. La justicia como las demas instituciones y actores, no pueden desprenderse de la sociedad a la que están obligados a servir. Los servidores públicos de la justicia algunas veces pueden dar señales que los puede exponer a ser vistos como una tribu y no como una voz unificada que tiene el deber de orientar a la sociedad a través de sus sentencias y resoluciones.
Para empezar resulta sospechoso que la presidente de la Corte Suprema, Rebeca Ráquel de Melara, haya convocado ayer al pleno del Poder Judicial con la suficiente alharaca para conocer un caso de extradición, que fue promocionado como cualquier oferta publicitaria, por lo que toda la nación empezó a conjeturar que la justicia de EEUU por fin le echaba el guante a uno de los tantos mencionados, del alto vuelo gubernamental de la recién pasada administración, y que desde hace un par de años se dice, que por su trayectoria ligada al más común y perseguido de los delitos, está en el «hit parade» de las extradiciones. Pero, todo el revuelo, todo el alboroto que provoco la convocatoria de la señora presidente de la Corte, Rebeca Raquel de Melara, no fue más que eso, bulla de la mejor, porque el nuevo extraditable parece ser otro pececillo del tamaño de una sardina.
¿En qué consiste eso de armar revuelo por otro extraditable, cuando en el país ha habido cantidad enorme de personas, incluyendo al expresidente Hernández, que han sido extraditados durante los últimos tres años? Otro extraditado más de escasa relevancia ya no debe ser noticia como para mover a los reporteros para hacer la bulla distorsionadora que saque del confort a los ciudadanos. Solo hay una razón para que desde la cúspide del Poder Judicial se acuda al expediente del ruido, haciéndole creer a los reporteros que se convoca al pleno para tratar sobre una extradición importante, y esa razón es la de crear inquietud en la gente, distracción, porque el estilo del PLR siempre fue mantener en ascuas a los hondureños, para que no pierdan la costumbre de vivir atormentados.
Por cierto que da la impresión que los señores magistrados actuales no han querido darse cuenta que su situación no es legal por haber sido electos desde una directiva usurpadora, que al tenor del artículo 3 de la Constitución, son producto de un acto nulo, de manera que se vuelve imprescindible para el Congreso Nacional, elegir a un nuevo Poder Judicial por la ineludible obligación de reconstruir el Estado de Derecho, mismo que fue destruido al quedar el Congreso bajo la dirección de un cuerpo espurio, ilegal, a impuestos en una forma arbitraria y violenta.
Los actuales magistrados de la Corte son producto de un hecho fraudulento que se originó en el momento que la directiva del Congreso electa por el pleno, en enero de 2022, fue desalojada violentamente por una pacotilla de radicales de LIBRE que impuso a Luis Redondo, acompañado de otros diputados que también fungieron como usurpadores durante los últimos cuatro años. No es que los demas diputados sean unos santos, son politicos y entre los politicos no hay santos, los santos hay que buscarlos en el Vaticano. La diferencia esta entre lo legal y lo ilegal. La planilla que presidía el diputado Jorge Cálix fue electa de manera legal. La de Redondo fue impuesta ilegalmente y como tal fue durante cuatro anos una directiva usurpadora. Y uno de sus actos más ilegales fue la elección de la Corte Suprema de Justicia. De nuevo nos remitimos al artículo 3 de la Constitución de la República.
La miseria de este asunto es que, siendo resultado de un fraude generalizado, desde la directiva usurpadora de Luis Redondo, los señores magistrados actuales pretendan ignorar que su condición es la de constituir una Corte Suprema espuria, un cuerpo de magistrados que han venido fungiendo de facto. Mi conclusión perspicaz es que hacen bullicio como el de anunciar una extradición que al final resulto ser pura llamarada de tuza, para hacerse sentir en la sociedad, que los hondureños tenemos una Corte Suprema que hace justicia con las extradiciones.
Pero, si es una extradición del montón, le decimos a doña Rebeca, que eso no nos impresiona a los hondureños. Lo que nos extraña es que los magistrados ignoran su triste condición de ser magistrados de facto, porque integran una Corte Suprema espuria. Porque de lo que estamos seguros es que no son magistrados de puñetas, y que al menos saben interpretar el artículo 3 de la Constitución de la República.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 30 de noviembre de 2026.