
El poeta ingles Lord Byron en su celebre poema sobre las tinieblas dijo en sus versos: «tuve un sueño que no fue del todo un sueño, el sol brillante se extinguió y las estrellas vagaron oscuras en el espacio eterno, sin rayos, y sin caminos la tierra helada osciló ciega y ennegrecida, la mañana llegó y no trajo el día, y los hombres olvidaron sus pasiones en el temor. Se encendió fuego a los bosques, y los crujientes troncos uno tras otro fueron cayendo. Las frentes de los hombres sin luz y sin esperanza, sus barbillas en sus manos apretadas, pero sonreían, miraban hacia arriba con loca inquietud al sordo cielo, con maldiciones se arrojaban sobre el polvo, rechinaban sus dientes y aullaban, los brutos más salvajes venían dóciles y trémulos, y las víboras se arrastraban»… El poema «Tinieblas u Oscuridad» del poeta ingles Lord Byron es el mejor retrato de los actuales momentos que vivimos los hondureños, en la hora que nuestro país sale de las tinieblas de cuatro años, en que la dignidad nacional fue mancillada por un «partido-horda» que durante cuatro años que monopolizó el poder, estuvo dedicado a prefabricar el fraude para perpetuarse en el poder.
Han sido cuatro años en que nuestro país ha sido pulverizado como un «cuasi-territorio» destinado a ser parte de un proyecto ideológico internacional denominado «Foro de Sao Paolo» que poco a poco se ha venido debilitando, en la medida que los pueblos se han compenetrado del peligro que representa este sistema autoritario que empobrece y lleva a la miseria a las naciones. El PLR gano las elecciones en el 2021 por un factor coyuntural, donde el «anti-juanorlandismo» se apodero de los ciudadanos como una furia irracional, luego que la gente recordaba un anuncio del expresidente Hernández, cuando en su primera campaña electoral preconizo, a lo mejor sin reflexionar, que los nacionalistas estarían 50 años en el poder.
Eso, más el segundo periodo nacionalista obtenido mediante una reelección cuestionada, levanto igual que vuela una polvareda, un sentimiento de rechazo que el PLR aprovecho, poniendo a Xiomara Castro como candidata idónea. Mas por sacar a los nacionalistas del escenario de poder que otra cosa, es que el PLR con Xiomara Castro y su alianza con Salvador Nasralla asumió un periodo de gobierno que ha sido posiblemente el más desastroso que nos ha dejado sumido en una triple crisis: económica, social y política. Haber derrotado al PLR fue más por la articulación de la sociedad hondureña que por la fortaleza de los partidos politicos, los electores fuimos a votar decididos en contra del PLR y Rixi Moncada, repartiéndonos entre los dos partidos históricos: Nacional y Liberal.
Hoy, a pocas horas de salir de las espesas tinieblas en que nos ha mantenido el Gobierno del PLR, cuando debe instalarse el Congreso Nacional donde se elegirá a su nueva junta directiva en forma legal y transparente, será entonces cuando Honduras volverá a desenvolverse en el plano de la iluminación de la carta magna. Es imperativo recordarle al nuevo Congreso Nacional, que su primera tarea debe ser devolver al parlamento hondureño al Estado de Derecho, mismo que fue hecho trizas por una horda de diputados del PLR encabezados por el diputado Rasel Tome, que en forma violenta desconoció a fuerza de puñetazos y patadas a la junta directiva que había sido electa por el pleno, como lo manda el marco constitucional. Conforme a la génesis del Derecho, en la que se basa el art. 3 de nuestra Constitución, todos los actos realizados por la directiva usurpadora presidida por Luis Redondo son nulos (nulos de toda nulidad como se diría en Derecho Romano), por lo que, para recuperar la esencia de la legalidad es imprescindible su inmediata rectificación. El axioma jurídico lo sentencia: en Derecho, los errores solo se corrigen de la misma forma como se hicieron, es decir, volver a su origen, rectificarlos y hacerlos conforme a la ley.
El nuevo Congreso Nacional deberá tener en cuenta que Honduras ha estado con dos procuradores, un Poder Judicial y un fiscal general nombrados en forma ilegal, puesto que al ser seleccionados por una junta directiva que actuó en condición usurpadora, fueron producto de actos nulos y como tal, son funcionarios u organismos de facto, para usar el término que le encanta a la Presidente Xiomara Castro. Para salir del todo de las tinieblas, le corresponde al Congreso Nacional tomar al toro por los cuernos para deshacer todos los entuertos cometidos adrede por Luis Redondo, un diputado que actuó como un «forajido», un cuatrero desalmado, que por carecer de moral hizo y deshizo el protocolo parlamentario, nombrando una pseudo Comisión Permanente, integrada por personas inmorales, cuya hoja de servicios queda manchada y proscrita en la historia de Honduras, al incurrir en el grave delito de «traición a la Patria».
No hay forma de sanear la dignidad nacional mancillada por Luis Redondo y sus secuaces diputados de la pseudo Comisión Permanente, si no es castigando conforme a la ley cada uno de sus actos preconcebidamente realizados en abierta violación a la Constitución de la República. La pena para estos violadores de la Constitución es la cárcel. Ninguno de ellos es merecedor del perdón de la amnistía. Quien se atreviera a solicitar el perdón para este grupo de facinerosos de la política, es porque comulga con su conducta y algun pecado igual habrá cometido. El honor de Honduras no es poca cosa. Mancillarlo como lo hicieron Redondo, los de la pseudo Comisión Permanente y demas compinches, solo se cobra aplicando la ley. Es la hora de aplicar la ley sin contemplaciones a los traidores a la Patria.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 20 de enero de 2026.
