
La nobleza es la virtud humana que encierra las mejores connotaciones del ser humano: educación, lealtad, integridad y sobre todo la honradez de la persona. Se es noble cuando se corresponde a alguien de la misma forma por un tratamiento recibido. No todas las personas son nobles, en esto tiene que ver mucho la formación espiritual y el nivel de educación. La nobleza en un profesional, en un funcionario, en un líder de cualquier organización de cualquier tipo, denota integridad. Una persona noble es sobre todo un ciudadano integro. Quien no sabe corresponder con nobleza el trato o afecto recibido de otra persona, similar en sus funciones o de cualquier área, se dice que no es integro ni honrado. Es decir, ser noble es el equivalente a estas dos grandes condiciones o virtudes de un ciudadano: honradez e integridad.
Hace cuatro años, a pocos días de haber sido confirmada Presidente de la República, Xiomara Castro, tuvo lugar en la residencia de la presidente electa la visita inesperada de su adversario politico Nasry Asfura, quien desprovisto de todo tipo de complejos, hizo que lo que debe hacer una persona noble: como buen perdedor fue a felicitar a Xiomara Castro a su residencia. La reconoció como Presidente de la República y le deseo toda la suerte del mundo en el desempeño de sus funciones en la Presidencia de la República. Aquel gesto de Nasry Asfura fue visto como un acto civilizado de nobleza política, que desterraba los antiguos tratamientos de la política vernácula hondureña, que eran: detestar al ganador.
Pensábamos que ese gesto de Nasry Asfura había sido apreciado por Xiomara Castro y que, habiéndose dado vuelta la tortilla, ahora que la situación era al revés, por nobleza, la Presidente Xiomara Castro correspondería reconociendo la victoria del adversario Nasry Asfura. Pero, en el acto realizado el jueves en una ceremonia de la Policía, con una manifestación tosca e ingrata, Xiomara Castro espeto un tratamiento fuera del contexto de la verdad, al expresar que ordenaba a sus ministros proceder con la transición de poder al gobierno de facto de Asfura. Demas esta decir que el tratamiento empleado por la Presidente Xiomara Castro, además de estar fuera de orden, es totalmente equivocado, porque de facto hay muchas situaciones en su gobierno. El presidente ilegal del Congreso, Luis Redondo, es un usurpador avalado por dona Xiomara, y todos sus actos derivaron en la ilegalidad: tenemos dos procuradores ilegales, de facto, un Poder Judicial, ilegal, de facto, y un fiscal general, ilegal, de facto. Todos son ilegales y por tanto funcionarios de facto, porque fueron nombrados por una directiva del Congreso, usurpadora, ilegal, de facto, por lo tanto, todos los actos realizados, conforme el artículo 3 de nuestra Constitución, son nulos. Doña Xiomara Castro, por si lo ignora, estuvo rodeada de órganos con funcionarios ilegales, de facto, por el origen ilegal de su nombramiento, nacidos en una directiva del Congreso Nacional que durante cuatro años fungieron como usurpadores, por lo tanto, de facto.
El ciudadano Nasry Asfura, le guste o no a dona Xiomara y a su partido, es producto de una elección transparente. Es un presidente absolutamente legítimo, legal desde todo punto de vista. Definirlo como un gobernante de facto denota una terrible ignorancia de la Presidente Xiomara Castro, o, una miopía nacida del sectarismo enfermizo que nubla la capacidad de razonamiento en una persona. No hay peor desempeño público que el ejercido por un miope que a la vez es sectario. Alguien que padece esta aberración puede incurrir en los desaciertos más desafortunados que demeritan el cargo que desempeña. La Presidente Xiomara Castro al calificar al presidente electo Nasry Asfura, gobernante de facto, dio un paso en falso que le pone una terrible nota oscura a su desempeño presidencial.
Pudo haber resultado una despedida nostálgica el término del mandato de Xiomara Castro, pudimos haber dicho que pese a sus errores, desaciertos y los muchos incumplimientos en su gestión, no eran argumentos para reconocerla como la primer mujer presidente en la historia de nuestro país. Pero, la pobreza imperdonable de negarle a su sucesor la condición de presidente legítimamente electo, nos obliga a rectificar. Nos hace lamentar que estuvimos bajo un gobierno presidido por una mandataria, por una mujer hondureña cegada por el sectarismo hasta el último día de su mandato. Resulta penoso para los que estamos en la opinión pública tener que reseñar este momento con esta dura expresión, pero ajustada a la verdad.
Porque el señor Nasry Asfura, guste o no nos guste su elección por una simple mayoria, y aunque no fue contundente su ventaja, es el legítimo presidente electo por una mayoria de hondureños. Es presidente legalmente electo, no tiene una sola pizca de ilegalidad, decir lo contrario es redundar en la mentira, y eso mancha la salida de doña Xiomara, porque despedirse del ejercicio presidencial, mintiendo, no es algo honroso, porque el mentiroso es lo contrario de noble, honradez e integridad. Lástima grande, pero lo que pudo haber sido una salida honorable del ejercicio presidencial, fue manchada por una expresión tan desafortunada como falsa. No dijo la verdad doña Xiomara cuando definió al gobierno de Nasry Asfura como un gobierno de facto. De facto fue una buena parte de su gobierno: de facto estuvieron los dos procuradores, de facto el Poder Judicial y de facto el fiscal general. La mea culpa le tendió una trampa a Xiomara Castro. El señor Nasry Asfura fue producto de una elección reconocida por el mundo entero como una elección limpia, carente de cualquier mancha de fraude. Lo decimos para dejar constancia histórica, porque aceptar una falsedad como cierto nos vuelve cómplices.
El filósofo dijo «nobleza obliga». El pensamiento se completa diciendo: «quien no es una persona noble, no está obligada».
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 16 de enero de 2026.
