UNA PALOMA Y UN CUERVO

En la literatura universal las aves son las grandes protagonistas para ejemplificar el bien y el mal. La paloma es el símbolo de la paz, Harari cuenta en su libro NEXUS el capítulo de Cher Ami, la famosa paloma mensajera que cruzo las líneas enemigas para llevar un mensaje que posiblemente contribuyo a ponerle fin a la primera guerra mundial. Cher Ami fue muy útil para transportar información a las tropas para alimentarse contra el enemigo, pero en términos generales la paloma es el símbolo mundial de la paz. Lo contrario del cuervo, ave que, a lo largo de la historia literaria, desde la tenebrosa novela de Edgar Allan Poe, encarna al ave rapera, capaz de sacar los ojos a las personas como lo dice el refrán «cría cuervos y te sacaran los ojos».

En la defensa de la democracia de Honduras tuvimos una paloma valiosa que extendió su vuelo sobre nuestro país, desde los cielos de Washington, convertida en un baluarte decisorio para volcar la poderosa ayuda de EEUU en la defensa de nuestras elecciones, para que los hondureños pudiéramos tener elecciones limpias y transparentes, en momentos que se presagiaba un poderoso mecanismo de fraude del PLR, manejado por el equipo chavista de la tenebrosa Tibisay Lucena, verdaderos expertos en el fraude electoral. La voz de la congresista María Elvira Salazar se alzó desde Washington como un ave de «buen agüero», elevando el tono frente al discurso mandrakero del PLR (Partido Libre) que advertía un triunfo tempranero el 30 de noviembre, lo cual era el anticipo de un fraude montado por los venezolanos y otros extranjeros que trabajaron para Mel Zelaya y su candidata Rixi Moncada. 

Los hondureños bien nacidos no tenemos con que pagarle a la congresista María Elvira Salazar su apoyo extraordinario que nos brindó. Su potente voz cruzo el espacio como un satélite «supranacional» denunciando las maniobras antidemocráticas del PLR, al tiempo que advertía a los chavistas hondureños las consecuencias que les podían sobrevenir por las medidas que tomarían las autoridades de EEUU. Mas tardaba en activarse la batería propagandista del PLR y el chavismo hondureño, cuando ya teníamos la valiosa reacción de la congresista María Elvira Salazar. Si las elecciones hondureñas hubieran sido un cuento de camino real, el papel bien ganado por María Elvira sería el de «hada madrina de los hondureños», el personaje bienhechor que en los cuentos era el que siempre salvaba a los pobres y desvalidos de las garras de los malhechores y malandrines.

Pero, como en todo cuento, a la par del bueno siempre hay un malvado, frente a la congresista Salazar, que en el caso de Honduras fue la «Cher Ami», la paloma salvadora de las elecciones en Honduras, en el lado oscuro, un delegado diplomático de mala fe, un verdadero cuervo, el coordinador representante de la ONU en Honduras, Alejandro Álvarez, ha venido actuando como el caballo de troya de Mel Zelaya, Rixi Moncada y el PLR en el cuerpo diplomático. El señor Alejandro Álvarez ha venido tendiéndole una trampa a los organismos electorales. Su petulancia de hacerse llamar portavoz del secretario general de la ONU lo delata como una persona que actúa de mala fe. Viene pregonando que para que haya una transición pacífica hay que dar como validas todas las triquiñuelas del usurpador presidente del Congreso, Luis Redondo. Con un descaro que tiene nombre, caballo de troya, quiere que los hondureños aceptemos que el CNE y el TJE no actuaron conforme a la ley. Y en cambio, que validemos las truculencias de Luis Redondo y del PLR, para que el proceso termine en paz.

Vaya descarada desfachatez la del coordinador de Naciones Unidas en Honduras, que nos reafirma que la ONU dejo de ser un foro útil para la humanidad y paso a ser todo lo contrario, desde el momento en que individuos inmorales como este señor Alejandro Álvarez entraron a su cuerpo de funcionarios, en su mayoria vividores profesionales del erario de la ONU que es financiada mayormente por el gobierno de EEUU, país contra el que han articulado una red de países socialistas que han formado un «club de enemigos de la mayor potencia del mundo». 

En las elecciones del 30 de noviembre, pudimos identificar a los amigos de la democracia, entre ellos los embajadores de los países europeos, que fueron clave en la defensa de la democracia hondureña. En cambio, Alejandro Álvarez, empleado de la ONU en Tegucigalpa actuó como la peor especie de los cuervos, su discurso avalando al Gobierno del PLR y a la candidata Rixi Moncada, a la que le une una amistad particular muy estrecha, mostraron en su peor escenario a una ONU ensombrecida, buena para dañar a la democracia, pero mala para trabajar por la mejor causa de Honduras que es defender la democracia.

Cuando un organismo de alcance planetario como la ONU, en lugar de apoyar las acciones de todo un pueblo que se manifestó de manera contundente en las urnas rechazando las pretensiones totalitarias de un gobierno y un partido dispuestos a todo, para robarse las elecciones, ese organismo y su representante se merecen todo el repudio posible. Venimos diciendo hace rato que la ONU se ha vuelto un elefante blanco, que no sirve para nada y que quizás para lo único que sirve es para dañar a los pueblos ansiosos de libertad y de justicia. La ONU ha sido cómplice durante cuatro años de la farsa de la CICIH, con la que la presidente Xiomara Castro pensó que engañaba a los hondureños. La ONU y su desacreditado secretario general fueron cómplices vergonzosos de la farsantada de la CICIH que llevo y trajo dona Xiomara Castro, contando con la complicidad del secretario general de la ONU.

El señor Alejandro Álvarez nos haría el mejor favor del mundo pidiendo su traslado de Honduras cuanto antes, porque no piense que la opinión pública no advirtió su intrusismo malintencionado al actuar como un caballo de troya en el cuerpo diplomático en favor de la candidata Rixi Moncada y el PLR, favoreciendo las maldades del presidente usurpador del Congreso Nacional. Debe saber el señor Alejandro Álvarez que su presencia en Honduras no es grata para los hondureños. Usted, señor Alejandro Álvarez, es el cuervo del cuento, que en todo momento actuó ¡para sacarnos los ojos a los hondureños!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 15 de enero de 2026.