
Hay situaciones que son inaceptables del todo. Los medios de comunicación no somos carreta como para que cualquier burro nos hale para donde quiera. Cuando el diputado Luis Redondo, que ha usurpado la presidencia del Congreso Nacional durante cuatro años, instruyó a CONATEL para que los canales de televisión y radioemisoras integráramos una cadena nacional para transmitir el decreto pirujo que emitió su pseudo Comisión Permanente, para pedir un conteo que solo cabe en la cabeza descerebrada de alguien que sabe que usurpa funciones, y que quiere quedarse en el poder para evitar el peso de la justicia que le espera, cometiendo un abuso execrable en todo sentido, pretendiendo una transmisión desaforada de seis repeticiones de un acto que es brutalmente ilegal, decidimos de nuestra parte, cumplir parcialmente la instrucción, por aspecto jurídico atinente a CONATEL, pero rechazando una superioridad legal que Redondo no tiene por ser un usurpador.
Si el llamado se hubiera producido del Gobierno, de la oficina de la Presidencia de la República, pidiendo la cadena, hubiera sido otra cosa, porque queramos o no, la Presidente Xiomara Castro fue electa por una gran parte del pueblo hondureño para gobernar al país. El caso de Redondo es que no fue electo, sino impuesto de una forma violenta y arbitraria el pasado mes de enero de 2022, despojando de esta manera a la directiva que fue electa por el pleno de 86 diputados. En ese momento se rompió el Estado de Derecho y el diputado Luis Redondo asumió la presidencia del Congreso en calidad de usurpador, lo que fue permitido por una oposición que aunque era mayoría estaba falta de carácter y de hombría.
Todo acto y todo hecho que emano de la directiva ilegal presidida por Luis Redondo estuvo enlodado de la ilegalidad que hacía de la presidencia usurpada por Redondo un cargo hediondo, putrefacto. Pero, como todo usurpador, Luis Redondo se ha creído el presidente de verdad de la cámara, que de acuerdo a los principios de la Constitución en su artículo 3, «nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional.
Cuando CONATEL instruyó para repetir siete veces el decreto pirujo, ilegal que emana de la pseudo Comisión Permanente que es otro parto de los montes de Luis Redondo, por ser algo tirado de los cabellos, llamamos al director de CONATEL, licenciado Lorenzo Sauceda, para expresarle en un mensaje grabado nuestra disconformidad y rechazo a la abusiva pretensión del diputado Luis Redondo. Y decidimos, por respeto a CONATEL, transmitir dos veces el mensaje con el decreto pirujo, espurio, de Luis Redondo, pero rechazando acatar instrucciones de un funcionario usurpador que por derecho constitucional no estamos obligados a acatar.
Aceptar la superioridad legal de un funcionario usurpador es una bajeza moral que nos merma nuestra dignidad de ciudadanos que cumplimos con todas nuestras obligaciones con el Estado. Es inaceptable que las personas acepten someterse al abuso de una persona que no tiene autoridad ni legal ni mucho menos moral como es Luis Redondo. Someterse a los caprichos de una persona que ha usurpado una función importante como lo ha hecho durante cuatro años Luis Redondo es una desviación moral, muy lamentable, porque es aceptar que no somos ciudadanos sino borregos que cualquier burro barrigón nos puede arriar para donde le plazca.
Redondo se ha creído que por tener el respaldo del coordinador del PLR tiene una condición singular para pisotear la Constitución, pasar por encima de todas las leyes y gobernarnos como si los hondureños fuéramos una jauría que acepta complacida ser llevada a donde quiere el chucho más bravo. El Congreso Nacional conducido por Luis Redondo fue un estercolero o cualquier cosa, menos un parlamento serio, hasta que los diputados de oposición se hartaron de los caprichos de Luis Redondo y decidieron ponerle un alto, reuniéndose en el pleno mediante la auto convocatoria, algo que debieron haber hecho desde un principio.
Sin embargo, lo importante es que, un grupo de diputadas, mujeres valientes tenían que ser, armadas de valor, tomaron la batuta y decidieron asumir la conducción del Congreso en la parte final de la legislatura, impidiendo que el usurpador Redondo se saliera con la suya. El pleno ha anulado en base a la Constitución todos los despropósitos finales del diputado Luis Redondo, entre ellos el pirujo decreto con el que Redondo pretende exigirle al CNE que proceda a un nuevo conteo de las elecciones, cuando el CNE, máxima autoridad electoral, hizo la declaratoria de las elecciones, con lo cual se cumple el protocolo del proceso electoral.
Este día hemos hecho del conocimiento de la comunidad internacional el execrable abuso del diputado Luis Redondo, por si este, en otra de sus locuras decidiera atentar contra TEN TV Canal 10, por negarse a acatar su abusiva disposición de ordenar que se transmitiera en cadena nacional el decreto pirujo, siete veces en menos de 24 horas. Porque si así lo hiciera Redondo, debe saber que cometerá su peor delito, que es atentar contra la libertad de expresión. Y porque, conforme el artículo 3 de la Constitución de la República: «nadie debe obediencia a un gobierno usurpador o a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas, o usando medios o procedimientos que quebranten lo que la Constitución y las leyes establecen, porque los actos verificados por estas personas son nulos. En tal caso el pueblo tiene derecho a recurrir a la resurrección en defensa del orden constitucional». Y oponerse a los abusos del usurpador con ínfulas de dictador, Luis Redondo, es defender el orden constitucional.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 14 de enero de 2026.
