
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió este martes un contundente mensaje a los llamados “patriotas iraníes”, instándolos a continuar con las protestas y a “tomar el control de sus instituciones”, en medio de la creciente tensión social en Irán.
A través de su red Truth Social, Trump anunció la cancelación de todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cese la represión contra manifestantes y advirtió que los responsables “pagarán un alto precio”, asegurando que “la ayuda está en camino”. El pronunciamiento se suma a su advertencia de imponer un arancel del 25 % a cualquier país que haga negocios con Irán, como parte de una estrategia para asfixiar económicamente al gobierno de Teherán.
Las declaraciones de Trump coinciden con el reconocimiento oficial iraní de que cerca de 2,000 personas, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto durante las protestas registradas en las últimas dos semanas. Según autoridades iraníes, los disturbios —desencadenados por la grave crisis económica— habrían sido infiltrados por “terroristas”, acusando además a Estados Unidos e Israel de fomentar el caos.
Organismos de derechos humanos, sin embargo, denuncian cientos de muertes, miles de detenidos y una fuerte represión, agravada por apagones de internet y restricciones a la información, en lo que representa el mayor desafío interno al régimen iraní en al menos tres años.
