
Quién quiera que aplauda el infortunado mensaje de Donald Trump, pronunciándose en favor del candidato nacionalista Nasry Asfura, es porque no ha sabido interpretar el verdadero significado del supuesto respaldo que, al descifrarlo correctamente, podrá notar que el presidente Trump contradice terriblemente el anhelo inicial de su gobierno de pedirnos a los hondureños que nos uniéramos, porque solo unidos podremos derrotar al aparato de fraude del Partido Libertad y Refundación. Al manifestarse a escasas horas de la elección, en favor del candidato Nasry Asfura, el mensaje del presidente Trump podría provocar una ruptura en la coalición que de manera espontánea se ha producido, al unirse miles de nacionalistas al candidato liberal Salvador Nasralla, que encabeza las encuestas inmediatamente después de resultar electo candidato presidencial del Partido Liberal.
El mensaje de Trump podría echar a perder los esfuerzos del subsecretario de Estado, Christopher Landau, del secretario de Estado, Marco Rubio, de la congresista María Elvira Salazar, de organismos internacionales como la OEA, la ONU y la Unión Europea, igual que una gran cantidad de organizaciones de sociedad civil de Honduras y del mundo, que se han volcado para hacer causa común para fortalecer nuestra democracia, urgiendo a los hondureños a que nos unamos en un solo nudo, para derrotar al gran enemigo que es el proyecto autoritario del PLR, que tuvo la sagacidad de imponerse a la oposición al controlar todas las instituciones del Estado, incluyendo el alto mando de las FFAA y la Policía, convirtiéndose en una especie de Leviatán, el gran monstruo devorador mitológico, con lo cual Mel Zelaya, el líder del PLR, logro poner en jaque a la democracia, excepto al CNE, donde las consejeras Cossette López y Ana Paola Hall, actuando como verdaderas baluartes frenaron las pretensiones del Partido LIBRE de perpetuarse en el poder.
Todos estos esfuerzos podrían quedar «encunetados» por un desafortunado mensaje del presidente Trump, que incluso ponemos en duda que sea producto de su genuina voluntad, sino más bien obra de algun trasnochado de su entorno que asesora a los politicos de estos lados. Sin embargo, no es a Trump a quien queremos dirigirnos, porque en su alto nivel, Trump está en una dimensión inalcanzable para nosotros. Es a nuestros compatriotas a quienes queremos recordarles que Trump no ha tenido la menor consideración con los hondureños migrantes que viven en EEUU, aportando su fuerza de trabajo y su talento a la economía de EEUU. Su despiadada e indiscriminada política anti inmigratoria es un castigo inmerecido, que no le produce simpatía entre los hondureños. Aparte, Trump ha perdido admiración entre muchos hondureños por su proceder dubitativo e incierto frente al narco dictador terrorista venezolano Nicolás Maduro, con el que finalmente pareciera que buscará un arreglo.
Con su desafortunado mensaje de respaldo político, Trump le hace el más flaco favor a la democracia hondureña, porque en la recta final podría dividir a la oposición que no fue capaz de lograr una coalición formal por la ceguera y las ambiciones particulares de ciertos dirigentes políticos. Han sido centenares de ciudadanos nacionalistas, los que por iniciativa propia han optado por apoyar al candidato Nasralla que encabeza las encuestas, resultando muy significativas las adhesiones formales de Carlos Urbizo y «Chano» Rivera, que renunciaron a sus aspiraciones para respaldar al candidato Salvador Nasralla.
Los hondureños no debemos depender de ningún mandatario extranjero para defender nuestra democracia, agradecemos el apoyo de EEUU como nación, nos resulta muy valiosa la posición del secretario de Estado, Marco Rubio, del subsecretario de Estado, Christopher Landau, de la congresista María Elvira Salazar, de la OEA, de la UE, de organismos y sociedad civil internacional, por su valioso apoyo para que los hondureños continuemos viviendo en el modelo de convivencia democrática. Respetuosamente le pedimos al presidente Donald Trump que no interfiera en nuestras elecciones, su intromisión nos ofende a los hondureños dignos que hoy estamos haciendo todos nuestros esfuerzos posibles para no dejarnos arrebatar nuestra democracia.
Su mensaje, señor presidente Trump, más bien funciona en favor del objetivo del PLR, que consiste en dividir a la oposición; los nacionalistas deben discernir conscientemente la situación de su partido, que por los doce años de desgaste político, por los errores cruciales cometidos por sus dirigentes en los doce años de controlar el poder, deben estar conscientes que por el bien de Honduras deberían dedicarse a reestructurar su liderazgo, construir un nuevo liderazgo que este alejado de las sombras que aun persiguen al Partido Nacional, de lo que solo podrá liberarse manteniéndose algún tiempo distantes del control y el manejo del presupuesto nacional.
Los nacionalistas y demas políticos deben entender de una vez por todas que los hondureños estamos hartos, verdaderamente hartos de la corrupción y del narcotráfico. Los hondureños queremos que nos gobierne una persona que no haya estado vinculada a la corrupción y al narcotráfico. Y esto también debe entenderlo el presidente de EEUU, Donald Trump.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 27 de noviembre de 2025.
