Artículo: Los “nuevos” revolucionarios

Nery Alexis Gaitán

Para ser un revolucionario a la moda es obligatorio pertenecer al Partido Libertad y Refundación (Libre). Aunque de libertad sólo tienen la palabrita, ya que son totalmente intolerantes y violadores de derechos a más no poder. Pero es la única militancia reconocida para amar al pueblo; de lo contrario se es derechista, adorador del capitalismo salvaje y lacayo del Imperio gringo. Sólo ellos son los dueños absolutos del único camino para sacar adelante a Honduras a través de un proceso de refundación; todo lo demás es vil demagogia y sólo produce miseria. En cambio ellos, en dos años, han eliminado la pobreza y miles de hondureños son ricos y viven con gran opulencia.


Para ser un revolucionario de moda es obligatorio manejar conceptos elementales de marxismo-leninismo, haber leído por lo menos unas veinte páginas para poder hablar de explotación de los obreros y lucha de clases. Asimismo, saber algo de populismo de izquierda y seguir los lineamientos de Fidel Castro, Nicolás Maduro y Daniel Ortega, apóstoles de la lucha revolucionaria que condujeron a sus pueblos a la riqueza absoluta.


A nivel personal hay que haber tenido una militancia política activa a partir del terrible e inhumano golde de Estado que se le dio al nuevo estadista latinoamericano, Manuel Zelaya Rosales, indiscutible líder y representante de los pobres catrachos, quien ha sufrido los más terribles agravios y vejámenes por defenderlos. Sin tomar en cuenta que durante su maravilloso gobierno casi eliminó la pobreza y la miseria, y fuimos ejemplo de prosperidad y riqueza como Singapur o Taiwán.


La militancia activa en esta nueva mescolanza de populismo, es decir, perversidad de izquierda, implica comportarse como un valiente caballero. Hay que haber luchado a brazo partido en las calles defendiendo al indiscutible líder de los necesitados, Mel. Eso ha implicado atacar a la policía, tomarse carreteras, bulevares y calles, quemar llantas, lanzar piedras a todo el que se atravesaba en el camino o no apoyaba la valiente lucha revolucionaria.


Y, especialmente, destruir la propiedad pública y privada, incluyendo hoteles y comidas rápidas porque son representantes del imperialismo. La consigna es y ha sido destruir todo lo que se pueda sin importar que los comercios sean de gente luchadora que después del vandalismo queda en la calle, lamentando sus pérdidas. Ya que esta violencia es necesaria para hacerse oír e imponer sus ideas políticas.


Plantea un revolucionario: “El propósito era llegar al poder a costa de lo que fuera. Una vez gobernando es obligatorio comportarse como un digno revolucionario. Por eso hay que vestirse a la moda y sacrificarse usando ropa y zapatos de las mejores marcas, comer en los restaurantes más caros y hospedarse en hoteles cinco estrellas siempre.


En el trabajo hay que seguir a pie juntillas las órdenes superiores para saquear con prontitud el presupuesto asignado. Es indispensable hacer viajes de trabajo a países lejanos con viáticos inflados, y así poder darse la gran vida. Hay que comportarse con moral revolucionaria y no dejarse de nadie, humillar a los demás es parte del trabajo por el bienestar del pueblo, así como andar con muchos guardaespaldas y en camionetas de lujo blindadas para protegerse de los enemigos de la refundación.


Hay que evitar trabajar todo lo que se pueda, por eso hay que delegar funciones, que trabajen los demás. Ya que se está muy ocupado atendiendo a la familia y hay que darle calidad de vida, por eso es indispensable llevarla a pasear a Disney o New York y otras ciudades del desalmado imperialismo yanqui. También hay que protegerla, para eso hay que ahorrar en dólares todo lo que se pueda.


Asimismo, se debe imponer la agenda de género que busca destruir la familia tradicional y legalizar el aborto. Así demostramos que somos progresistas”.


Y estos son los nuevos revolucionarios que van a refundar el país y llevarlo a la mayor prosperidad posible. ¡Mientras tanto, no les importa que los pobres se mueran de hambre!


¡LIBRE NUNCA MÁS!