Artículo: Las barbas en remojo

Nery Alexis Gaitán

Desde siempre hemos vivenciado que la calidad humana de la mayoría de los políticos hondureños deja mucho que desear. Son deshonestos, pícaros, sinvergüenzas, corruptos a más no poder. Son los culpables que en un país tan rico como el nuestro, la mayoría de su población sea muy pobre, casi miserable, con serios problemas de salud y educación, entre otros males, que los ha condenado a una miserable calidad de vida.


La casta política es la misma, están cortados por la misma tijera, todos son iguales ya que la corrupción no entiende ni de banderas ni de partidos, por eso están constantemente haciendo alianzas, pactos, acuerdos, para seguir robando impunemente. Y continuar en el poder sin obstáculo alguno, haciendo de las suyas.


Aunque no se puede generalizar y hay políticos honestos que en verdad aman a Honduras y desean que el país prospere, y los pobres dejen de sufrir tanta calamidad, lo cierto es que son muy pocos, y no hacen la diferencia en este sistema de corrupción e impunidad que predomina en el suelo catracho.
Las alianzas, que en un inicio eran entre ellos mismos para seguir saqueando los bienes del Estado, llegó un momento que empezaron a ser financiadas por el narcotráfico y el crimen organizado. El dinero maldito sirvió para financiar campañas para alcaldías, diputaciones y candidaturas presidenciales.
De esa forma Honduras se fue convirtiendo en un narcoestado. Y se efectuaron contratos de todo tipo para blanquear el dinero de la droga, involucrando no sólo al gobierno, sino también a la empresa privada y la banca nacional. Mientras tanto, la corrupción seguía a niveles alarmantes y el pueblo seguía en la miseria.


Hoy, que con el veredicto en New York han quedado completamente evidenciadas las actividades del crimen organizado a todo nivel, es urgente que se haga una lucha frontal en contra de este flagelo, en donde muchos políticos han sido y son cómplices del narcotráfico.


Pero los políticos hondureños nunca aprenden la lección. No se dan cuenta que deben poner sus barbas en remojo por varias razones. La primera es que viene una judicialización y solicitudes de extradición por parte de los Estados Unidos para todos los mencionados en el juicio del siglo.


Se espera también que el Ministerio Público inicie las investigaciones pertinentes para efectuar los requerimientos fiscales a todos los políticos, empresarios y banqueros que estén involucrados en actividades ilícitas. Sin importar quienes sean.


Además, las exigencias del pueblo, cansado de tantos abusos, son mayores. Por lo tanto, los políticos deben obligatoriamente respetar la Constitución y las leyes. Los partidos políticos deben democratizarse, dar paso a las nuevas generaciones que revitalicen el ambiente político y refuercen nuestro sistema democrático.


Deben hacerse a un lado los dinosaurios y caciques que han gobernado los partidos como si fuesen su hacienda particular. Y, sobre todo, deben elegir candidatos, hombres y mujeres, que en ningún momento hayan estado cuestionados por estar relacionados con actividades ilícitas.


Pero el panorama político es sombrío. En ningún momento se evidencia que el gobierno efectúa una lucha frontal contra el crimen en general. Ni siquiera ha cumplido las exigencias mínimas para que venga la CICIH. Y es que están vigentes todas las estructuras del crimen organizado y hay algún grado de complicidad.


Lo que sí nos damos cuenta día a día son los abusos constantes de este gobierno. Los funcionarios dándose la gran vida, con grandes sueldazos, transportándose en camionetas blindadas con montón de guardaespaldas, sin ejecutar proyectos sociales de importancia; y, para variar, el gobierno está financiando la campaña política de la candidatura oficial de Libre porque quieren dar continuismo a este desastre gubernamental que tienen.


Mientras, el pueblo sigue sufriendo, no hay medicinas en los hospitales, no hay trabajo, la canasta básica está carísima, la delincuencia común se ha incrementado, entre otros males.
¡Honduras merece políticos de calidad, honestos y que respeten la Constitución y las leyes!