Una veterana defensora de los derechos humanos de Nicaragua relata su exilio ante la ONU

La defensora de derechos humanos de Nicaragua Eveling Pinto ofreció este viernes su testimonio como expatriada y exiliada ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, reunido en Ginebra, en calidad de víctima del Estado de Nicaragua.

Pinto, una veterana defensora de los derechos de la niñez y la adolescencia desde su trabajo en el organismo Fe y Alegría, fue una de los 222 presos políticos que fueron liberados y expulsados hacia Estados Unidos por orden del Gobierno de Daniel Ortega el 9 de febrero de 2023.

«Fui secuestrada, acusada y condenada siendo inocente. Estuve en prisión 15 meses y posteriormente desterrada y desnacionalizada hace un año junto a 221 nicaragüenses que enfrentaban mi misma condición», señaló.

La intervención de Pinto, quien cumplió esta semana 65 años de edad, fuera de su patria, sin nacionalidad, sin sus amigos y con una sensación de desarraigo abrumadora, en el Consejo de Derechos Humanos fue compartida de forma telemática por organismos humanitarios en el exilio.

«La dictadura cambió nuestro encarcelamiento por el destierro y la apátrida. Si la cárcel para mí fue una terrible experiencia, esta nueva circunstancia es profundamente dolorosa», confesó.

«Me han arrancado mi hogar, mi familia»

«Me han arrancado de mi hogar, mi familia, mis amigos, mi tierra natal. La sensación de desarraigo es abrumadora», relató.

Contó que hace tres días cumplió 65 años, y que además de haber sido desterrada y privada de su nacionalidad por las autoridades que la tacharon de traidora a la patria, le quitaron su jubilación por vejez a la que tenía derecho por sus años trabajados en Nicaragua.

«Por ello, en mis condiciones debo sobrevivir con un trabajo en línea por 8 horas a la semana (en EE.UU.). Eso me permite pagar un seguro médico para atender mi salud y cubrir algunas necesidades», indicó.

«Nuestra edad (mayores de 60 años), condición de salud y experiencia previa, es una limitante para conseguir un buen empleo. Lo que se puede conseguir son trabajos ocasionales que muchas veces requieren esfuerzo físico, ya sea en la construcción, limpieza en hoteles o en tiendas», anotó.

Afirmó que una persona de ese grupo de 36 adultos mayores que fueron excarcelados y expulsados hacia Estados Unidos – y privados de su nacionalidad, de sus bienes y de su pensión de vejez-, se encuentra en lista de espera para trasplante de riñón, mientras tanto vende comida para sobrevivir.

«Vivimos una libertad limitada»

«Agradecemos la libertad y la acogida en Estados Unidos, pero vivimos una libertad limitada. No todos logramos el disfrute de nuestros derechos humanos básicos», lamentó.

Asimismo, denunció que el Gobierno nicaragüense no solo persigue a los desnacionalizados, «sino que asedian y amenazan a nuestras familias» que residen en Nicaragua.

Durante su intervención, Pinto también denunció la violencia y la persecución política que enfrentan las personas defensoras de derechos humanos y otros liderazgos sociales, políticos y religiosos.

La defensora, una sobreviviente de cáncer, había sido condenada en marzo de 2022 a ocho años de prisión e inhabilitada para ejercer cargos públicos en Nicaragua, tras ser declarada culpable de delitos considerados traición a la patria y propagación de noticias falsas.

Pinto, que sufre de hipertensión e insuficiencia renal crónica, fue capturada el 6 de noviembre de 2021, en la víspera de las elecciones generales en las que el presidente Ortega fue reelegido para su quinto mandato, cuarto consecutivo, y segundo con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión.

Ortega, en el poder desde 2007, ha tildado a los opositores excarcelados y desnacionalizados de «traidores a la patria», «criminales» e «hijos de perra de los imperialistas yanquis».