Las disputas territoriales en Latinoamérica se resisten al papel integrador de la Celac

Las disputas territoriales en Latinoamérica son uno de los conflictos más comunes entre países de la región, dónde tiene puesto el foco, de manera casi permanente, la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Tal es el caso de la controversia de Venezuela con Guyana por el Esequibo, que, aunque se remonta a casi 200 años atrás y vivió etapas de relativa calma, la tensión se disparó en otras, prendiendo todas las alarmas en países fronterizos o cercanos, ante el temor a una escalada bélica que generara un conflicto regional.

La más inquietante continúa vigente, aunque el momento más álgido lo vivió el pasado diciembre, cuando Venezuela decidió, unilateralmente, celebrar un referendo en el que se consultó a los ciudadanos si aprobaban anexionarse la zona en disputa.

Ante una mayoría de votos favorables, Venezuela activó toda su maquinaria y, en unas horas, modificó el mapa nacional, nombró una autoridad única para la zona, desplegó militares en sectores próximos a la frontera y aprobó otorgar la nacionalidad venezolana a los esequibanos -unos 125,000-, pese a no haberles dado voz ni voto.

Pero el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y otros mandatarios de la región frenaron estos planes, al instar a sus pares venezolano, Nicolás Maduro, y guyanés, Irfaan Ali, a dialogar y evitar un conflicto armado.

Con el encuentro entre Maduro y Ali, se templaron los ánimos y se moderaron los discursos, pese a que la disputa permanece.

La disputa Chile-Bolivia

Los litigios entre Chile y Bolivia son numerosos, la mayoría originados por la Guerra del Pacífico (1879-1884), pero la más reciente es la disputa por las aguas del río Silala.

Bolivia sostiene que Chile hace uso ilegal del Silala, ya que-insiste- se trata de manantiales que nacen en Bolivia. Mientras, Chile argumenta que es un río internacional y sus aguas pertenecen a ambos.

Además, hay disputas históricas como la demanda de Bolivia por una salida soberana al mar, un tema de larga data desde la pérdida boliviana de unos 400 kilómetros de costa en el conflicto bélico de 1879.

En la década de 1960 también se produjo un momento tenso por la soberanía en torno al río Lauca.

La CIJ determinó en 2018 que Chile no tiene obligación de negociar, pero las autoridades bolivianas sostienen que la sentencia insta al diálogo.

El conflicto Nicaragua-Colombia

Nicaragua y Colombia mantienen un litigio histórico por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y unos cayos cercanos.

En 2007 la CIJ sentenció, preliminarmente, que la soberanía pertenecía a Colombia y, en 2012, dictó un fallo inapelable que ratificaba su decisión y redefinía la frontera marítima, ganando Nicaragua espacio en el Caribe, pero no se resolvieron las disputas.

Colombia argumentó que no podría aplicarse el fallo hasta que suscribiera un tratado con Nicaragua.

Litigio Belice-Guatemala

Guatemala reclama a Belice, desde 1821, 12.272 kilómetros cuadrados de los casi 23.000 que tiene la excolonia británica, además de un centenar de islas que fueron concedidas por la Administración española a Reino Unido para una explotación maderera en el siglo XVII.

En 2018 y 2019, ambos celebraron sendos referendos, en los que aprobaron dirimir sus diferencias ante la CIJ, que aún no resolvió.

Conflictos resueltos o congelados

La delimitación marina en el Golfo de Venezuela en 1830, y los desencuentros generados por la actividad de guerrilleros de Colombia en la frontera común -2.219 kilómetros- dieron lugar a innumerables confrontaciones, que aminoraron en los últimos años.

También Nicaragua y Costa Rica vivieron una disputa por los límites marcados por el río San Juan, establecidos en 1858, que sirven de frontera natural a lo largo de 100 kilómetros.

Posteriormente, han mantenido disputas sobre la potestad costarricense para navegar o no sobre el río, y por la frontera marítima.

En 2012 la CIJ reconoció la libre navegación de Costa Rica con «fines de comercio», pero no el libre movimiento de policías.

En 2015, estableció la soberanía de Costa Rica sobre isla Portillos o Calero y dictaminó que Nicaragua violó el territorio costarricense con presencia militar.

Tres años después, resolvió que el norte de Isla Portillos es costarricense y ordenó a Nicaragua desmantelar un campamento militar que mantenía, y delimitó las fronteras marítimas.

También en Centroamérica, Honduras y El Salvador formalizaron en 2006 el fin de un proceso de demarcación fronteriza que cerró la disputa causante de la Guerra de las Cien Horas’, en 1969.

En 1980, habían firmado la delimitación de parte de la frontera, pero tras fracasar la negociación, llegó a la CIJ, que en 1992 otorgó a Honduras el 69 % de la superficie disputada, una decisión tras la cual los países dialogaron, concluyendo con éxito en 2006.

Otros permanecen ‘congelados’, como el de Argentina y Chile por el Pasaje de Drake o el de Brasil y Uruguay por el pueblo Thomas Albornoz y la Isla Brasilera.

A todos estos se suma el de Argentina con el Reino Unido por las Malvinas, que provocó una guerra en 1982 con varios centenares de muertos.