Harris repudia que en Florida se quiera reescribir la historia de la esclavitud

La vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, censuró con dureza este viernes en Jacksonville (noreste de Florida) los nuevos estándares aprobados por la junta de educación estatal que, a su juicio, «reemplazan la historia» y defienden que los afroamericanos que «sufrieron la esclavitud se beneficiaron».

La vicepresidenta Harris, la primera mujer de color en ocupar ese cargo, expresó su repulsa por las disposiciones, aprobadas este miércoles, y cargó contra una pauta para estudiantes de secundaria que enseñaría que algunos negros se beneficiaron de la esclavitud, ya que aprendieron a desarrollar habilidades útiles.

«Nos insultan en un intento de hacernos luz de gas (…) y propaganda a nuestros niños. Florida ha decidido que se enseñe a los estudiantes de secundaria que las personas esclavizadas se benefician de la esclavitud. Y no lo toleraremos», denunció Harris en el Teatro y Museo Ritz, ubicado en LaVilla, un histórico barrio afroamericano de Jacksonville conocido como el «Harlem del Sur».

CENSURA Y BORRADO DE LA HISTORIA

 Ante un auditorio que aplaudió constantemente las palabras de Harris, la vicepresidenta se preguntó indignada «¿Cómo puede haber beneficios en medio de esa deshumanización y atrocidades de la esclavitud?».

«Estoy profundamente preocupada con lo que está sucediendo aquí en Florida», dijo.

Este mismo jueves, Harris tuiteó que, «en lugar de los hechos, los extremistas en Florida quieren borrar toda nuestra historia y censurar nuestras verdades».

El programa oficial de 2023 sobre la enseñanza de la historia afroamericana puntualiza textualmente en una nota aclaratoria que «la instrucción incluye cómo los esclavos desarrollaron habilidades que, en algunos casos, pudieron aplicarse para su beneficio personal».

A juicio de Harris, las nuevas pautas educativas en esta materia aprobadas por la Junta de Educación de Florida no solo son un «engaño», sino también una «falsedad» y «propaganda» dirigida a los niños.

«Cuando enviamos a nuestros hijos a la escuela queremos que se les enseñe la verdad. Es una expectativa razonable, que no sean engañados», señaló Harris, quien volvió condenar con rotundidad, sin dar nombres, el intento de «reescribir la historia por líderes extremistas» de Florida.

«Como padres debemos enseñar la verdad (a nuestros hijos) y buscar conocimiento en la verdad (…) sobre lo que implica la esclavitud: violación, torturas, deshumanización», subrayó.

Durante su visita a Jacksonville, Harris se refirió a la importancia de salvaguardar las libertades fundamentales consagradas en la nación, particularmente la libertad de aprender y enseñar la historia completa y precisa de Estados Unidos.

En ese contexto, dijo que los profesores son contrarios a estas directrices de la Junta de Educación de Florida que quieren «hacer revisión de la historia» de la esclavitud.

«Seamos claros, los profesores (de Florida) quieren enseñar la verdad y los hechos», pero, afirmó, «tienen miedo, porque ponen en riesgo sus puestos de trabajo».

 El presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, en inglés), Derrick Johnson, salió al paso de estas nuevas disposiciones y dijo que estas «transmiten una narración aséptica y deshonesta de la historia de la esclavitud en Estados Unidos».

Unas acciones del Gobierno de Florida que, a juicio de Johnson, intentan llevar de regreso a la nación a «una América del siglo XIX donde la vida de los negros no era valorada ni nuestro derechos protegidos».

El gobernador de Florida y precandidato presidencial republicano, Ron DeSantis, aprobó en junio pasado un paquete de casi 150 leyes, muchas de las cuales han generado una tensa confrontación con legisladores demócratas, activistas y organizaciones de derechos civiles.

En materia de educación pública, DeSantis rubricó recientemente una serie de iniciativas legislativas aprobadas por el Congreso estatal (de mayoría republicana) de gran calado y muy polémicas, como la ley HB7, conocida como Stop Woke, o la Ley de los Padres en la Educación, denominada por sus detractores «Don’t say gay» (No digas gay).

Esta segunda medida prohíbe el debate en las aulas públicas hasta octavo grado (14 años) sobre identidad de género y orientación sexual.

UNA AGENDA NACIONAL EXTREMISTA

Harris denunció que «no se trata solo del estado de Florida. Hay una agenda nacional en marcha» orquestada por «líderes extremistas», dijo, sin citar a DeSantis, pero refiriéndose a leyes como «Don’t say gay», que «tratan de infundir miedo en nuestros maestros».

Y ahora, prosiguió, «además de todo eso quieren reemplazar la historia con mentiras» y contar a los alumnos de secundaria una versión falsa de la historia.

La Asociación de Educación de Florida, el sindicato de maestros más grande del estado, llamó este jueves a los cambios en la enseñanza de la historia afroamericana «un paso atrás».

En un comunicado divulgado, la organización se preguntó «¿cómo pueden nuestros estudiantes estar equipados para el futuro si no tienen una imagen completa y honesta de dónde venimos?».

Nuestros estudiantes, agregó, «se merecen la verdad completa de la historia estadounidense, lo bueno y lo malo».