El presidente Nayib Bukele ofrece su ayuda para abordar la violencia de pandillas en Haití.

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, ha propuesto una intervención en Haití para abordar la grave crisis de violencia que asola el país caribeño. Bukele asegura que su estrategia, similar a la implementada en El Salvador contra las pandillas, podría «aniquilar» a las bandas haitianas.

Sin embargo, esta propuesta requiere la aprobación de las autoridades locales y de la ONU, así como el respaldo financiero necesario para llevar a cabo la misión. Esta declaración ha despertado tanto interés como polémica, especialmente considerando los métodos controvertidos empleados por Bukele en su país natal.

La fama de Bukele se ha cimentado en su política de «guerra contra las pandillas» en El Salvador, que él mismo atribuye a la transformación de su nación de una de las más peligrosas del mundo a la más segura de América Latina. Sin embargo, esta estrategia ha sido objeto de críticas tanto a nivel nacional como internacional, debido a las denuncias de violaciones de derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias, torturas y muertes en prisiones sin esclarecer.

La propuesta de Bukele para abordar la situación en Haití plantea preocupaciones sobre la posible exportación de estas prácticas controvertidas a otro país.

El compromiso de El Salvador con Haití no es nuevo, habiendo ofrecido previamente cooperación y asistencia para combatir la criminalidad en la isla. Sin embargo, la reciente escalada de violencia en Haití, junto con la prolongación del mandato del primer ministro haitiano, Ariel Henry, ha generado una urgencia renovada en la comunidad internacional para abordar la situación en el país caribeño.

La propuesta de Bukele abre un debate sobre la eficacia y la ética de su enfoque en materia de seguridad, planteando preguntas sobre el papel de El Salvador y la comunidad internacional en la resolución de la crisis haitiana.