UNIVERSIDAD DE FRACASOS

Nunca hubo en Honduras una universidad con tanto apoyo económico del Estado como la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, cuyo presupuesto se nutre del 6 por ciento del presupuesto nacional, lo que la hace la institución educativa más acomodada de la historia de nuestro país, y con el que la enseñanza superior debería alcanzar los mayores niveles de desarrollo. Sin embargo, en manos del nuevo rector Odir Fernández, desde el principio de su gestión la UNAH se aparta del rumbo educativo para convertirse en el centro de la batahola política del partido gobernante.

El anuncio de LIBRE de celebrar el segundo aniversario del gobierno de Xiomara Castro en una de las instalaciones universitarias saca al alma mater del centro académico para convertirlo en un piélago, un estanque de la política vernácula que no tiene nada que ver con la complejidad intelectual en la que debe permanecer la principal universidad del país. Las celebraciones políticas, excepto los debates presidenciales serios, no tienen ninguna relación con los objetivos de la UNAH, darles cabida en el campus universitario es un retorno al dogma de los tiempos en que la ciudad universitaria era ocupada por los políticos a través de los frentes estudiantiles, que actuaban como sucursales de los partidos, pero ni aun en esa situación las autoridades universitarias permitieron celebraciones políticas de un partido en ningún lugar de la ciudad universitaria.

¿Cómo hubiera reaccionado el MEU, el movimiento extremista de los estudiantes más sectarios, si el PN o el PL hubieran querido celebrar un acontecimiento político en alguno de los predios universitarios? Al ceder una instalación de la UNAH para celebrar un acto eminentemente político, las autoridades universitarias renuncian a la autonomía, permitiendo que el partido gobernante se apodere de uno de sus locales para convertirlo en un espacio donde seguramente retumbará la autocomplacencia y el festejo de los pocos logros que no se han traducido en beneficios que contribuyan al bienestar del pueblo hondureño.

Porque la verdad es que, en los dos primeros años del Gobierno de LIBRE que preside Xiomara Castro, no hay nada que celebrar, porque lo que se escucha en los corrillos populares es el clamor de la gente que resiente la mala gestión de la gobernante, marcada por un desalentador fracaso que transpira desempleo y desencanto por todos lados. La culpa del pobre gobierno no es de los electores que confiaron en que Xiomara Castro haría un gobierno eficiente, la culpa es del gobierno ineficiente que tiene un pobre nivel de ejecución, que se ha olvidado de los grandes negocios de Estado que son los que dinamizan la economía y en combinación con el sector privado, crean una tendencia productiva que concreta la generación de puestos de trabajo donde los hondureños puedan obtener un salario adecuado para sostener a su familia.

La UNAH, que no está para lanzar las campanas al vuelo en este momento, después del proceso de evolución durante la rectoría de Julieta Castellanos, está saliendo de un periodo de un extenso interinato de cinco años de estancamiento, en que se convirtió en una universidad sin alma y sin vida, donde el objetivo de las autoridades era buscar sostenerse en el poder, olvidándose de los anhelos de superación que la máxima casa de estudios se planteó en las históricas jornadas de reforma universitaria en los años 90.

En este nuevo período, en el que el Partido LIBRE logró imponer al abogado Odir Fernández como rector, la UNAH parece destinada a servir de centro de concentraciones políticas del partido gobernante, dejando el papel educativo en un segundo plano, hecho consumado en el momento en que se abolieron las pruebas de aplicación de ingreso en una de las facultades importantes, como lo planteó hace unos meses el diputado Rasel Tomé, al proclamar que la Universidad Nacional debería abrirse a todos los que quieran cursar estudios universitarios sin tener que pasar el tamiz de las pruebas de aplicación de ingreso.

Abierta la UNAH para todo el mundo como lo quieren los políticos de LIBRE, la principal universidad del país se aleja de la academia, del rigor científico y la investigación, para convertirse en un centro de adoctrinamiento y celebraciones políticas del partido gobernante, con lo que el alma mater pasa a ser un campo donde dominará la perezosa hegemonía política, gracias a la escasa visión de la dirigencia del Partido LIBRE dominada por el ansia de controlar todos los estamentos importantes del país, con la mentalidad del topo que en todo lo que hace termina por echarse tierra el mismo. 

Con el arribo del dominio político de LIBRE a través de un rector títere impuesto, las nuevas fuerzas que controlan la vida en la universidad borrarán las huellas de la reforma universitaria para hacer de nuestra Universidad Nacional una panacea de la politiquería donde la meta más segura será el descalabro y el despeñadero. Solo queda elevar un ʹrequiescat in paceʹ por la nueva Universidad controlada por los políticos de LIBRE.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 23 de enero de 2024.