SIN NOVEDAD EN EL FRENTE

El discurso de año nuevo pronunciado por la Presidente Xiomara Castro no es nada prometedor, mucho menos alentador. En principio su contenido es una aceptación de dos años perdidos, transcurridos en el aprendizaje que se autoimpone cada gobierno hondureño que, al asumir la administración pública, se obstina en dejar su sello particular. El Gobierno de LIBRE no es la excepción, con el agravante de que el verdadero conductor se ha empantanado en el berrinche ideológico, con lo que ha resultado una administración que, lejos de incentivar el crecimiento económico nos lanza por el acantilado de la incertidumbre, lo que hace de Honduras un país no atractivo para la inversión.

La Presidente Xiomara Castro reconoce el fracaso en el campo de la seguridad, en el que nuestro país ha sufrido golpes severos como el de la muerte masiva en la Penitenciaría de Támara, las continuas reyertas en las cárceles de inseguridad y el descontrol interno en las prisiones, donde los altos responsables han aparecido involucrados en el manoseo de dineros sucios con los antisociales, en todo lo cual, los actuales mandos del Ministerio de Seguridad han demostrado una inoperancia que da miedo.

Es un absurdo del gobierno proclamar su apego al Estado de Derecho que ya no existe en nuestro país, desde el momento en que desde el Poder Ejecutivo se impulsó que una junta directiva ilegal asumiera en forma violenta y arbitraria la conducción del parlamento hondureño, imponiendo al frente al diputado Luis Redondo, quien ha respondido en una forma incondicional a las directrices del coordinador de LIBRE, en franca contravención a los preceptos constitucionales. Partiendo de la ilegalidad de la directiva del Congreso, todo lo actuado por el gobierno cae en el limbo de la ilegalidad: el «Decreto de Amnistía» que es la impunidad decretada, la imposición de una pseudo Comisión Permanente que se atribuye la falsa representación del pleno parlamentario, sin ninguna autoridad para elegir a los dos fiscales que encabezan el Ministerio Público.

La Presidente Xiomara Castro proclamo como un beneficio que nos endosa, la reducción de los precios de los combustibles, en lo que el gobierno no pone una gota de sudor, porque lo que nos favorece a los consumidores es el descenso de los precios del petróleo en el mercado internacional, debido a que China Continental ha mermado la compra de petróleo por la caída de sus exportaciones. En la medida de la recuperación del aparato productivo de China, este país volverá a importar petróleo en cantidades y los precios de los combustibles volverán a sus precios anteriores.

Destacar como algo relevante de su gobierno el establecimiento de relaciones con China Continental es todavía muy prematuro, porque el gigante asiático no está muy interesado en invertir en Honduras, aunque un tratado de libre comercio puede ser importante en el futuro si a los productos hondureño no se les impone aranceles para ingresar al mercado chino. La Presidente Xiomara Castro exagera, cuando anuncia con bombos y platillos el Ferrocarril Interoceánico, una obra que requiere al menos doce años para concretarse, en cambio sigue viendo con indiferencia la conexión del Canal Seco, desde Goascorán hasta Amapala, una obra que requiere apenas de unos 400 millones de dólares para concluirlo y hacer de Honduras la segunda salida del Pacifico al Atlántico, lo que constituirá una mina de plata para nuestro país.

Anunciar millonarias inversiones en infraestructuras sin precisar los proyectos suena a quimera, porque hasta ahora el gobierno se contenta con hacer el simple enunciado sin dar a conocer los nombres de los posibles proyectos, por lo que no se ve nada prometedor que pueda dinamizar la economía hondureña en los siguientes dos años de gobierno. Donde la Presidente Xiomara Castro ha asumido su responsabilidad es en el fracaso del sistema de salud, haciendo recaer la carga de la culpa en el ministro José Manuel Matheu, que es la única cabeza que rodó, porque todos los demás funcionarios movilizados fueron rotaciones a otros cargos y los otros que fueron impulsados a la arena política dentro del proyecto de largo plazo de LIBRE.

El compromiso de reformar el sistema de salud en los dos años finales del gobierno, es un reconocimiento al fracaso de los dos años del Dr. José Manuel Matheu al frente del ramo de Salud Pública. El Dr. Matheu es el gran sacrificado, al ser expuesto como símbolo del fracaso, quizás no tanto por lo que no pudo o dejo de hacer o hizo mal, sino sobre todo porque al destituirlo como se hizo, es una forma de humillar al sector político del gobierno que provino del designado presidencial Salvador Nasralla.

La salida de la Secretaría de Finanzas de la ministra Rixi Moncada es un movimiento de columpio, porque al dejar en su cargo a su carnal Marlon Ochoa, equivale a la continuidad de dona Rixi en el puesto clave del gobierno, donde se autorizan los pagos a todos los sectores. De allí que, se puede colegir que fuera de la separación del ministro de Salud, José Manuel Matheu, destituido en forma aparatosa, en su mensaje la Presidente Xiomara Castro nos ha dicho a los hondureños que su gobierno va sobre ruedas. Como en los tiempos antiguos, cuando el general que, habiendo perdido la batalla, acudía a reportarse ante el Rey con el falso mensaje: ¡SIN NOVEDAD EN EL FRENTE SU MAJESTAD!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 2 de enero de 2024.