PACTITO EN EL CONGRESO NACIONAL

A la vieja usanza de la política vernácula hondureña, se eligió la junta directiva del Congreso Nacional por los siguientes dos años que le quedan a este parlamento hondureño tan sui géneris, que durante los primeros dos años ha estado dirigido por una junta tan ilegal como usurpadora, por haber sido impuesta en la forma más arbitraria y violenta como nunca se había dado en el Congreso Nacional de nuestro país. La integración de la nueva junta con casi los mismos diputados de LIBRE y algunos diputados rapaces de oportunidades de los partidos de oposición, deja en manos de Luis Redondo, que continúa siendo ilegal y usurpador, el control del primer poder del Estado, con la marcación estricta del diputado Carlos Zelaya, que, igual que desde el inicio de este Congreso, se esmera en exhibir su presencia en la mesa directiva, indicándole a Redondo los pasos que debe seguir.

Esta elección resultó casi igual a las elecciones que se daban en los años 70, particularmente por la forma vergonzosa como los diputados liberales de aquellos años desoyendo el mandato de las autoridades del PL corrieron a integrar la directiva del Congreso Nacional, que presidían los nacionalistas por haber ganado las elecciones con el candidato Ramón Ernesto Cruz en 1971, a pesar de la prohibición del Central Ejecutivo. Al no contar con el consentimiento oficial, los diputados liberales de ese año hicieron un pacto en secreto con los nacionalistas, aduciendo que era para dar cumplimiento al mandato constitucional de formar un gobierno de integración nacional.

La prensa hondureña de ese año atribuyo que la directiva del Congreso era producto de un «pactito» puesto que no fue el resultado de acuerdos a nivel oficial de los partidos, sino propiamente entre políticos liberales y nacionalistas. Los directivos de ese Congreso, particularmente los liberales, cargaron con el estigma de hacer arreglos por debajo de la mesa para colocarse en la directiva del Congreso. Y pasaron a la historia con la mácula de ser directivos del Congreso producto de un pactito oscuro.

Caso muy parecido es el presente, nada más que esta vez es el Partido LIBRE el que tiene la sartén del poder, ante el cual han corrido a cuadrarse como «seguros servidores sirvientes», un diputado nacionalistas tránsfuga, varios diputados liberales que no han ocultado su espíritu oportunista, igual que un par de diputados «peseacheistas» (PSH) que no le hicieron caso en lo mínimo a su líder Salvador Nasralla, no obstante su  llamado determinante a los diputados de su partido para no integrar la directiva del Congreso, igual que lo hizo el CCE del Partido Liberal. De la oposición solo los diputados nacionalistas se mantuvieron firmes atendiendo la línea girada por sus autoridades.

En el PL, es una costumbre histórica la irreverencia de algunos diputados al mandato de sus autoridades, igual que como aconteció aquel lejano 1971, siempre hay diputados liberales que se las arreglan para hacer «pactitos secretos» con el ganador, para disfrutar una parte del pastel. Los nombres de estos diputados liberales pasarán a la historia, es casi seguro que tendrán muy pocas posibilidades de reelegirse como diputados en el 2025, porque el liberalismo también guarda como costumbre, castigar a los suyos que traicionan al partido. El periodista y político liberal Francisco Sánchez Reyes, conocido con el mote de «El Indio» Sánchez, dijo esa vez que en el Partido Liberal se podía hacer una galería de traidores, a cuales peores.

Como contraparte a los diputados liberales que se han convertido en directivos de este sui géneris Congreso Nacional, producto de un pactito, están los diputados que respetan la esencia liberal, que no forman parte de ese club de cazadores de oportunidades, que han permanecido firmes rechazando las convocatorias de Luis Redondo a nombre de la pseudo Comisión Permanente, un auténtico parto de la ilegalidad en que funciona la directiva impuesta por LIBRE desde el 2021.

La parte positiva que se puede sacar de este evento claroscuro de la política, que ha dado como resultado la elección de una directiva del Congreso por los próximos dos años, es el comportamiento de los diputados de oposición, que se dedicaron a cuidar sus asientos para que no fueran ocupados por los diputados suplentes de LIBRE, guardando un comportamiento cívico político ejemplar. 

Este es un Congreso que pasara a la historia no como un órgano digno de imitar, sino como un depredador de la Constitución, dirigido por usurpadores que no han tenido el mínimo pudor de ocultar sus vergüenzas, no solo por nacer de un asalto al Poder Legislativo, sino porque varios de ellos, al aparecer en la Lista Engel de EEUU como políticos corruptos, en ese momento debieron sentir pena y retirarse de la vida pública.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 16 de enero de 2024.