MATAR A UN RUISEÑOR

En varias ocasiones he citado la novela «Matar a un ruiseñor» de la escritora estadounidense Harper Lee, porque su contenido trata de exponer los dos ámbitos de un juicio: la defensa de la inocencia por un lado y por otro lado, la destrucción de la inocencia. El libro fue escrito en la época en que se desató en EEUU la ola de conflictos raciales, cuando toda persona de la raza negra era estigmatizada, de manera que con solo ser negro equivalía a ser culpable de cualquier situación.

El juicio que se ventila en la sala del distrito sur de Nueva York, no es por asunto racial, ni cosa parecida, pero hay una arista de similitud por el hecho de que en esta Corte todo caso que huela a narcotráfico pareciera que está predestinado a la condena. Y hay razones suficientes, porque el tráfico de drogas es el flagelo que le ha hecho el daño más grave a la sociedad de Estados Unidos, aunque hay algo extraño, las autoridades de ese país nunca persiguen a los narcotraficantes de EEUU, porque el narcotráfico como todo negocio ilícito igual que en todo modelo de comercio, siempre hay un vendedor pero también hay un comprador que revende el producto.

En la corte del juez Kevin Castel cuando se ventila un caso de narcotráfico, pareciera que hay una decisión tomada con antelación para despellejar al acusado por este delito, y una vez que el jurado declara culpable al acusado, el juez Kevin Castel ya tiene lista la receta: cadena perpetua y de ser posible con un agregado de 20 años. Al finalizar el juicio donde condenó a Tony Hernández, el juez Kevin Castel, no sabemos si por un lapsus de entusiasmo, anticipo lo que le esperaba a JOH, en caso de que el jurado lo declare culpable, solo que esta vez el juez cometió el pequeño gran error de emitir un juicio anticipado, que es una falla técnica que le podría costar que lo recusen si los abogados de la defensa quisieran arruinarle la carrera. Pero es casi seguro que no lo harán, prefieren tenerla como un factor de negociación sabiendo que no ganarían el caso recusando al juez Castel, por lo que les conviene que sea este juez el que dirima el juicio.

El juicio de JOH se está celebrando en NY, pero simultáneamente en Honduras, donde un extraño conjunto de abogados, supuestos expertos en Derecho Penal, le recomiendan al expresidente que se declare culpable, porque de enfrentarse al jurado dan como seguro que será encontrado culpable para recibir la receta del juez Castel: cadena perpetua con el agregado de tantos años más. Este grupo pareciera que quiere salvar al ruiseñor.

Para JOH declararse culpable no es su mejor salida, porque al parecer confía en que la información clasificada que mantiene la CIA es un tesoro que le permitirá salir airoso. El hecho de haber logrado los servicios de dos abogados, uno experto en enfrentarse a los jurados y otra experta en aprovechar la información clasificada, parecieran haberle levantado el ánimo a JOH, como para demostrar su disposición de encarar a los fiscales, al jurado y al mismo juez Castel.

El optimismo no sirve mucho para ganar un juicio, aunque es un indicio positivo de que en la información clasificada hay suficientes pruebas para desvirtuar los testimonios de los narcotraficantes que son los argumentos que está usando la DEA para lograr la condena de JOH. La información clasificada está en poder de la CIA y este organismo estará obligado a presentarla en el juicio, solo que como es información que constituye secreto de Estado, en el momento que sea requerida por la defensa, la sala deberá ser despejada del público asistente, quedando presentes únicamente la parte acusadora, los abogados defensores, el acusado y naturalmente, los miembros del jurado y el juez Castel.

Es simpático ver cómo hay abogados en Honduras que se ven hasta desjuiciados pidiéndole a JOH que se declare culpable, para que el juez no lo refunda en prisión con una cadena perpetua, una defensa que hasta parece sospechosa, porque lo que no quieren es que JOH hable, y nosotros, por el contrario, igual que la mayoría de los hondureños, lo que queremos es que el expresidente hable, que hable todo lo que pueda en el juicio, porque si se declara culpable para salvar el pellejo de una cadena perpetua, nos dejará con enormes dudas sobre todos los demas que se mencionan en el negocio de la droga.

Como verá el público, el juicio de NY también nos ha dividido a los hondureños en dos bandos: los que quieren que JOH no hable y se declare culpable, lo que sería la salvación para aquellas otras personas mencionadas e involucradas en el narcotráfico; mientras que del otro lado estamos los que queremos que el expresidente no tire la toalla, que se arme de todo el coraje, que enfrente al jurado y a los fiscales, y si es inocente, que lo demuestre en el juicio, pero que hable, que no se calle nada.

Como en el caso de la novela de Harper Lee, los abogados y todos los demás que piden a gritos que JOH se declare culpable, desde aquí quieren matar al ruiseñor, o que el ruiseñor se suicide, para que no cante, porque si JOH decidiera declararse culpable, todos los demás quedarían beneficiados con la nebulosa del silencio.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 13 de febrero de 2024.