LOS GRANDES JUICIOS DE LA HISTORIA

El juicio contra el expresidente JOH ha comenzado en NY con la selección de los miembros del jurado que tendrán la responsabilidad de dar el veredicto, una vez que se impongan de toda la carga probatoria que presentaran los fiscales y los alegatos que harán los abogados de la defensa que intentarán probar la inocencia del expresidente. El juicio contra JOH para los hondureños puede ser el «juicio del siglo», aunque en el extranjero la prensa internacional le presta escasa atención, y uno que otro periódico apenas le dedica unas pocas líneas en espacios reducidos, quizás porque la persona juzgada pertenece a un país que no tiene importancia mundial.

En los grandes juicios de la humanidad que recoge la historia como el de Jesucristo, el de Galileo, el de Nuremberg, el de Sócrates y muy recientemente, el juicio contra el deportista O.J. Simpson, se han llenado páginas de libros, y sobre ellos los tratadistas han elaborado las más diversas teorías en diferente sentido. En el juicio contra JOH, somos los hondureños los únicos interesados en el desarrollo y posterior resultado. Muchos abogados del patio, especialmente los que manejan la óptica política de izquierda, se han apresurado a anticipar el resultado del juicio, creyendo que el expresidente recibirá más de una cadena perpetua.

Dado que el Derecho no es una ciencia exacta como las matemáticas, todos los posicionamientos jurídicos son defendibles, por eso a lo largo de la historia se han dado veredictos que para muchos siguen pareciendo totalmente incomprensibles desde la concepción de las leyes. Salvo el juicio contra Jesucristo que fue condenado por una muchedumbre, donde al hijo de Dios no se le permitió la defensa, en los juicios modernos hasta los dictadores tienen derechos, por lo que en el desarrollo del juicio contra el expresidente hondureño es notoria la inflexibilidad del juez Kevin Castel, para no permitirle a sus abogados usar los recursos que están en el campo del derecho, que pueden ser invocados por la defensa para permear en el jurado la idea que JOH en cierta manera se encuentra en estado de indefensión. Particularmente he visto como desventaja el hecho de que los fiscales no le permitieron a la defensa conocer a tiempo mucha información que se quedó trabada en la computadora, no se sabe si de manera intencional o por un asunto técnico.

Sin embargo, el juez Kevin Castel le permitió a JOH los servicios de un enérgico abogado, de apellido Stabile, experto en trabajar con los jurados y una abogada con gran experiencia en descifrar la información clasificada. En mi opinión personal, no siendo abogado penalista, puedo decir que he visto una predisposición del juez Castel en lograr la condena contra JOH, lo que es lógico, porque este juez ha hecho toda una carrera condenando a narcotraficantes, y no tiene espacio en su mente para conceder una pizca de duda favorable a alguien que es indiciado por el delito de narcotráfico. 

A la defensa de JOH le queda únicamente la posibilidad de impactar con sus alegatos a más de alguno de los miembros del jurado para romper la unanimidad del veredicto, lo que le imposibilitaría al juez dictar sentencia, dado que por la naturaleza del derecho anglosajón que prevalece en la justicia de EEUU, para que el juez dicte sentencia se exige el pronunciamiento unánime de los miembros del jurado. Con la opinión de uno de los miembros que disienta del resto del jurado, dejara el juicio en punto cero, es decir, los fiscales podrían intentar reabrir en un tiempo las acusaciones, con otros testigos y otras pruebas, mientras tanto al juez no le quedara más que decretar la libertad de JOH. Esto nada más es una probabilidad contemplada en los juicios en EEUU, pero si los alegatos de los abogados de JOH no son convincentes y el jurado se pronuncia en forma unánime por la culpabilidad del expresidente, el juez Kevin Castel ya anunció una cadena perpetua más un agregado de 20 o 30 años más.

El juez y los fiscales en EEUU son figuras políticas, ansían escalar posiciones, el juez Castel a lo mejor se proyecta desde ahora a convertirse en magistrado de las cortes y algún día hasta llegar a la Suprema Corte, mientras que los fiscales en su mayoría terminan convertidos en congresistas o senadores. En ambos casos, lograr la condena de un expresidente de su país o de otro país, por narcotráfico, el delito más perseguido en EEUU, es un gran salto para asegurar su futuro político.

Por eso, en este este juicio se juegan su futuro tanto el juez como los fiscales, por lo que harán hasta lo imposible por vencer a los abogados defensores, convenciendo a los miembros del jurado que el expresidente hondureño es culpable del delito que tanto daño hace a la sociedad de EEUU, pero que extrañamente, hasta ahora las autoridades de ese país no han capturado a ningún capo norteamericano que distribuye la droga en todos los sectores de esa sociedad. 

Esto es lo objetivo del juicio: pretender llevarlo a una magnitud como para considerarlo un gran juicio de la historia mundial, no cabe, por la poca importancia que tiene nuestro país. Para los hondureños, el de JOH es un juicio trascendental, porque del resultado del mismo derivarán muchas consecuencias, no solo para el Partido Nacional sino para varios sectores del Partido Libertad y Refundación, que constantemente son mencionados por el narcotráfico. 

Sin duda que este juicio será una especie de parteaguas en la historia política de Honduras. Debemos prepararnos para afrontar todo lo que se le viene a nuestro país, cuando los dos sectores políticos más afectados por el resultado del juicio quieran establecer su mejor defensa, o sacar el mejor partido, en perjuicio de Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 20 de febrero de 2024.