LA LEALTAD Y LA POLÍTICA

La vida política, igual que la vida en general, está llena de lealtades y traiciones. En ambos casos aparece la moral de la persona y la moral del político. En cuanto aparecen dos figuras surge la lealtad, pero casi siempre a su lado está el enemigo que es la traición. Entre los partidos políticos, el Partido Liberal es donde se pueden escribir muchos libros donde la traición es un elemento que juega en el escenario la parte teatral que desempeñan desde los más insignificantes miembros hasta los más connotados que han usado a este partido histórico como trampolín para colmar sus ambiciones particulares.

La conducta traicionera de los personajes liberales, grandes y pequeños, se ha extendido a la Honduras contemporánea. Los últimos episodios que vive el Partido Liberal de ahora no son menos bochornosos que los que registran los archivos del liberalismo desde su comienzo, nada más que la manera como se dan ahora las deslealtades con el Partido Liberal, dejan al descubierto la forma más desvergonzada de los protagonistas. El ansia del aprovechamiento, el oportunismo descarado y la indecente conducta de plegarse al partido gobernante, justificándose en que hay que arrinconar a los tradicionales adversarios cachurecos, denota la vocación «transfuguista» para rehuir el deber de apretar filas en el Partido Liberal, porque saben que este partido está en condición calamitosa, sin posibilidades momentáneas de recuperar el poder.

El telón de fondo en este periodo de transfuguismo que vive el Partido Liberal es el aprovechamiento del poder con que se les convence a ciertos liberales para plegarse a la naciente precandidatura de Rixi Moncada. Ver de cerca a esos pseudo liberales, subirse al carro de la aspirante de LIBRE, coreando a LIBRE y en segundo plano al Partido Liberal, dando la impresión que el primero es LIBRE y el segundón es el Partido Liberal, es el más reciente acto esperpéntico de traición que se ha dado en nuestra vida política.

Es muy cierto que en la vida, y en la vida política mucho más, la traición ha pasado a ser una vía de enriquecimiento, mientras que la lealtad es una suerte de mueble antiguo que pasó de moda y ya no sirve ni para sentarse en él. A los ejecutores de la traición se les considera «personas vivas» porque no tienen el mínimo pudor de soportar el peso de la llanura, y con su mejor tino se despiden sin vergüenza del Partido Liberal que les abrió espacio para figurar, y sin compasión alguna le dan la despedida al corear emocionados el «viva la candidata Rixi Moncada». Esta es la forma de deconstruir a un partido lleno de historia, que ha abierto espacio a miles de personas, muchas de las cuales han honrado a esa vieja institución y han soportado las situaciones más difíciles cuando el partido ha estado en el piso.

Mel Zelaya es el más fiero deconstructor del Partido Liberal en los últimos años, su ideal es fortalecer su Partido LIBRE succionándole la membresía al Partido Liberal, y sabe cómo hacerlo. Sabe que la debilidad de muchos liberales es el oportunismo, que se mueren por meterse en el Presupuesto del Estado y la única forma es ocupando un cargo de gobierno. Junto a Mel Zelaya, en este trabajo de deconstrucción del Partido Liberal, hay decenas de dirigentes liberales que se hacen los bobos al aceptar las migas que les da LIBRE, sabiendo que al fortalecer al partido de gobierno, traicionan al Partido Liberal, con la excusa de que todo sea por no permitir que los nacionalistas vuelvan al poder.

Todos estos dirigentes y personajes que traicionan al Partido Liberal, si bien contribuyen con el modo exacto de enterrar al Partido Nacional, que es el principio con el que LIBRE pretende convertirse con el paso del corto tiempo en un partido único, quizás ignoran que una vez acabando con el Partido Nacional, para LIBRE lo más fácil será hacer una sola masa política al subsumir al liberalismo oportunista, lo que haría de LIBRE, el único partido político.

En medio de todo esto está la sociedad hondureña, en la que una gran mayoría de ciudadanos se conforma con asumir el papel de simples espectadores, sin mostrar ninguna preocupación por el destino que le depara a Honduras, que es convertirse en una nación que pronto sería un nuevo eslabón del Socialismo del Siglo XXI, donde la libertad es un estorbo.

Quedamos los que estamos comprometidos con la democracia, jugando el papel demócrata de toda la vida, sin estar asustados, creyendo que en un momento dado todos los hondureños que creen en la democracia harán lo suyo cuando toque ir a las urnas y ponernos en contra de los que quieren instaurar un modelo autoritario y hacer de Honduras una dictadura totalitaria. ¡En ese momento sabremos si la lealtad a Honduras es más poderosa que la traición!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 22 de enero de 2024.